Aún con una incidencia incomparable con la del SARS-CoV-2, ha sido el otro virus del verano que ha tenido en jaque a localidades de la cuenca del Guadalquivir. El Virus del Nilo Occidental (WNV) se ha cobrado ya tres muertes y decenas de infectados. Una primavera más húmeda de lo habitual parece estar detrás del incremento de mosquitos que transmiten la enfermedad, especialmente a caballos y a humanos. El ocaso de la temporada estival podría reducir esos vectores, pero ¿se irá este virus con ellos? Esperanza Gómez-Lucía y Mª del Mar Blanco, investigadoras del departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense, analizan el iceberg de la enfermedad del Nilo Occidental para dar una respuesta a la gran incógnita.

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