Hospital Por S. A. D. Miércoles, 11 Octubre 2017 10:33
XVII Reunión Cátedra Fundación Grünenthal de la USAL

El 38% de los pacientes sigue con dolor 48 horas después de una operacion quirúrgica

Se necesitan más recursos para introducir las mejoras existentes en la atención del dolor agudo postoperatorio

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Juan Pérez Cajaraville, de HM Hospitales; Francisco Javier García Criado, decano de la Facultad de Medicina y Clemente Muriel Villoria, director de la Cátedra. Juan Pérez Cajaraville, de HM Hospitales; Francisco Javier García Criado, decano de la Facultad de Medicina y Clemente Muriel Villoria, director de la Cátedra.

El 50% de los pacientes sigue teniendo dolor al llegar a planta tras la operación; en el 62% de los casos, continúa pasadas las 24 horas de la intervención y, en un 38%, persiste 48 horas después con riesgo a cronificarse, tal y como han puesto de manifiesto los profesionales sanitarios que han participado en la XVII Reunión de Expertos, organizada por la Cátedra Extraordinaria del Dolor Fundación Grünenthal de la Universidad de Salamanca.

Los expertos han reclamado más recursos para introducir en la práctica diaria las mejoras existentes en la atención a los pacientes que sufren dolor agudo postoperatorio (DAP), caracterizado por su aparición inmediata y su duración limitada, y por ser una de las causas más habituales de insatisfacción, limitación funcional, retraso en la recuperación y complicaciones postquirúrgicas.

El profesor Clemente Muriel, director de la Cátedra Extraordinaria del Dolor Fundación Grünenthal de la Universidad de Salamanca, ha recordado que el DAP ha sido el tema elegido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor para el 2017 y ha definido la situación actual de la atención de este tipo de dolor en España como inconstante. “Solo el 36% de los servicios quirúrgicos evalúa el dolor con escalas clínicas, y únicamente en el 28% de ellos están satisfechos con el tratamiento del problema”.

Cerca del 65% de los pacientes experimenta dolor intenso en algún momento de su recuperación, y un 23% lo padece de forma moderada tras un procedimiento quirúrgico, tal y como ha señalado el profesor Muriel, quien ha asegurado que los estudios estiman una prevalencia del dolor postquirúrgico en España que va desde el 16 al 69%. “El 50% de los pacientes continúan con dolor al llegar a planta tras la operación; el 62%, lo mantiene 24 horas después, y persiste pasadas 48 horas en un 38% con riesgo a cronificarse si no se trata de forma adecuada”, añade.

En palabras del profesor Muriel, desde los servicios de anestesiología siempre ha existido un interés por resolver el problema, una preocupación que se ha extendido a otras esferas, pero sin “grandes opciones” por parte de algunas administraciones para poner en funcionamiento la solución.

Involución en los recursos humanos

En este sentido, según el doctor Antonio Montes, jefe de sección de la Unidad del Dolor del Hospital del Mar-Parc de Salut MAR y coordinador del grupo 1 de trabajo dedicado al Análisis de la situación de la atención al DAP en España, los estudios realizados en nuestro país reflejan que en los últimos años se han producido mejoras organizativas y médicas, pero una involución en los recursos humanos destinados a este tipo de dolor: “Se ha avanzado en la sensibilización de los profesionales a este problema, en su formación, en la estructura organizativa y en la valoración del dolor, pero se ha empeorado en los recursos personales dedicados al manejo del DAP”.

Este paso atrás no se limita al abordaje de este tipo de dolor, en palabras del doctor Antonio Montes, quien ha reconocido que la crisis ha supuesto un empeoramiento global de la economía de la salud: “Antes de la crisis nos encontrábamos en un punto muy positivo en el que habíamos conseguido cierto reconocimiento, por parte de la administración sanitaria, de que se necesitaban estructuras sanitarias que mejoraran el abordaje del DAP en España, pero la crisis frenó su puesta en marcha”.

En opinión de este experto, las herramientas para mejorar el tratamiento del DAP ya están creadas: “No es necesario que inventemos nada, tenemos medidores de riesgo para controlar el DAP, e incluso podemos identificar con mucha exactitud antes de la operación a los pacientes con riesgo de desarrollar dolor crónico con posterioridad”. Estos adelantos permiten definir una estrategia y utilizar ciertas herramientas para evitarlo o, en su defecto, disminuirlo, “lo complicado es poder implementarlo en la práctica por la falta de recursos”.

Indicativo de calidad

Más allá de la necesidad de protocolizar los procesos para que los todos los hospitales tengan un correcto abordaje de este tipo de dolor, el doctor Montes sugiere dar un paso más hacia la personalización de los tratamientos y hacia una estrategia global para la “calidad de la recuperación”.

“Debemos entender el dolor como un elemento importante dentro de calidad de la recuperación. Se trata de una perspectiva nueva que ya se está aplicando en Europa, y que implica entender los distintos elementos como las náuseas, los vómitos, la somnolencia o el dolor como un todo para medir la calidad de la recuperación”, asegura. De esta forma, el manejo del dolor dejará de entenderse como un “lujo” para pasar a ser un indicativo de calidad.
Los dos expertos han destacado la importancia de estos foros para impulsar iniciativas que supongan un cambio de tendencia en el abordaje del DAP y como altavoz para trasladar las necesidades de los pacientes y los profesionales sanitarios que los atienden.

Sobre la Cátedra Extraordinaria del Dolor

La Cátedra Extraordinaria del Dolor Fundación Grünenthal de la Universidad de Salamanca surgió como una iniciativa conjunta con el objetivo de promover actividades relacionadas con el diagnóstico y tratamiento del dolor. Las finalidades de la Cátedra son proporcionar un apoyo a la investigación especializada en el dolor, contratar profesores visitantes de reconocido prestigio para desarrollar docencia e investigación, crear un fondo bibliográfico especializado en la material e impulsar la organización de cursos de formación, conferencias, simposios y actividades análogas que tienen por objeto materias directamente relacionadas con el dolor.

La Fundación Grünenthal nació en el año 2000 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes con dolor, lo que queda patente en cada paso que da y en cada iniciativa en la que participa. Bajo esta premisa, sus actividades se sustentan en el desarrollo de iniciativas relacionadas con la investigación, la formación y la divulgación científica y social, para mitigar las repercusiones del sufrimiento y del deterioro en la calidad de vida de los pacientes que padecen dolor.

 

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