La enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, siglas de su nombre en inglés: nonalcoholic fatty liver disease en inglés) está considerada actualmente como la primera causa de hepatopatía crónica en los países occidentales. Es una patología en la que se acumula grasa en el hígado y que, por lo general, no presenta síntomas (o estos son muy leves), por lo que, en muchos casos, el diagnóstico se realiza cuando el paciente ya tiene lesiones graves o irreversibles.

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Una investigación dirigida por la Dra. Herminia González, del Laboratorio de Enfermedades Metabólicas del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de Valencia, indica que la citoquina LIGHT promueve la esteatosis hepática (hígado graso) y la resistencia a la insulina.

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En los últimos estudios se ha demostrado que los pacientes con enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID) tienen el doble de probabilidad de padecer enfermedad hepática por depósito graso que la población general. Por este motivo, se están generando estudios entorno a la relación entre ambas enfermedades, tal y como se ha dado a conocer en el LXXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), del 13 al 15 de junio. en Santander.

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Se conoce como enfermedad del hígado graso no alcohólico a una serie de afecciones hepáticas con distinto grado de severidad, caracterizadas por la acumulación de grasa en las células del hígado y que no son causadas por el consumo elevado de alcohol. Esta enfermedad, cada vez más frecuente en países desarrollados, afecta a cerca del 25% de la población mundial. Un grupo del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), ha identificado uno de los factores que protegen contra esta enfermedad: la proteína Mitofusina 2.

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La diabesidad es una de las grandes epidemias de nuestros días. Se trata de la conjunción de dos patologías que destacan por su prevalencia en la actualidad, la diabetes y la obesidad, y que suelen ir de la mano. Así, se estima que más del 80% de los pacientes diabéticos tienen sobrepeso y hasta un 60% son obesos.

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Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Hospital Universitario Fundación de Alcorcón ha estudiado cómo la obesidad afecta a las principales rutas metabólicas del hígado y a la respuesta inmune, entre otros factores. Los resultados, publicados en la revista Journal of Endocrinology, muestran que un hígado graso no responde ante un estímulo inflamatorio agudo, como una infección bacteriana, del mismo modo que un hígado sano.

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