Un equipo de investigadores de diversas universidades japonesas se preguntó si los abrazos maternos y paternos tenían un efecto relajante en los hijos. Para comprobarlo, midieron cómo variaba el ritmo cardiaco de bebés menores de un año. Los resultados del estudio, publicados en la revista iScience, muestran que los bebés de más de cuatro meses se relajan más cuando sienten el abrazo de su madre o su padre que cuando los abraza una persona desconocida.

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