La mayoría de los niños manifiestan a lo largo de su desarrollo pequeñas manías o supersticiones que suelen desaparecer con el tiempo. En algunos casos, sin embargo, estos comportamientos se asocian a una mayor predisposición a padecer trastornos obsesivos compulsivos (TOC) en la edad adulta. Diferenciarlos a menudo es difícil, y se necesitan indicadores más objetivos para determinar el riesgo incrementado de desarrollar TOC.

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