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Opinión Por Miguel Barrueco Ferrero* Lunes, 12 Diciembre 2016 12:00
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¿Es posible un sistema sanitario público en una sociedad mercantilizada?

*Médico

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Llevamos demasiado tiempo repitiendo como un mantra que el sistema sanitario español es, posiblemente, uno de los mejores del mundo. Parece como si no afirmarlo cuando se analizan sus defectos pusiera en duda la actitud favorable a la Sanidad pública, así que comenzaré esta columna de opinión recordando que soy un ferviente partidario del sistema público y, precisamente por ello, me siendo obligado a analizar qué interrogantes lastran su futuro.

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Unos evidentes, otros menos evidentes. Hoy escribiré de estos últimos.

El principal problema es el déficit de financiación. El porcentaje del PIB español que se dedica a Sanidad en España fue del 8,9% en 2016, mucho más bajo que el que dedican otros países europeos (Francia el 11,8%, Alemania el 11,3%, Italia el 9,2%…), y durante los últimos años este diferencial negativo se ha incrementado considerablemente, disminuyendo sobre todo el gasto sanitario público.

El informe Health at a Glance del año 2015, publicado por la OCDE, constató que en el periodo 2009-2013 el gasto sanitario medio en los países de la OCDE se incrementó un 0,6 por ciento, mientras que en España se redujo en un 1,7 por ciento. La media europea de gasto sanitario se encuentra en un 7,2 por ciento del total del PIB: 1,1 puntos más que en España. La brecha que nos separa de los países de la eurozona es enorme: serían necesarios muchos millones de euros anuales más para alcanzar el nivel de gasto sanitario de la eurozona.

El porcentaje del PIB que se dedica a la Sanidad pública en España es aún más reducido: el 6,4% (el resto, hasta el 8,9%, corresponde a la Sanidad privada). Hacienda cifra en 10.000 millones el recorte del gasto sanitario público en el último lustro. Las previsiones de la OCDE para los próximos quince años señalan que España seguirá a la cola del gasto sanitario (en relación PIB) de los países más industrializados, lo que convierte a la Sanidad pública española en una de las que menos invierte en esta materia, a pesar de las condiciones en que realiza la asistencia, con acceso casi universal y financiación vía impuestos. Nos mantenemos en el puesto número 21 de un total de 34 en el ranking de países de la OCDE.

Los recortes en Sanidad no han sido la regla general en los años de crisis. De los 27 países estudiados en un trabajo de la Comisión Europea, en más de la mitad (16) el gasto sanitario público creció durante la crisis, y solo en cinco (Grecia, Luxemburgo, Portugal, Italia y España) se han producido ajustes superiores al 1% anual per cápita. Por tanto, esto nada tiene que ver con la crisis. Los recortes sanitarios tienen que ver con decisiones de política económica, con la elección de un modelo sanitario de futuro en el que la Sanidad privada tenga una parte muy superior del negocio sanitario del que tiene ahora. Por eso en España el gasto público sanitario respecto del gasto total en esta partida (incluyendo el sector privado) se sitúa todavía muy por debajo de la media europea. Representa el 70,4%, frente al 76,1% de la eurozona.

Más allá de declaraciones grandilocuentes de los partidos políticos, generalmente en periodos electorales, acerca de la defensa del sistema sanitario público, lo que está sucediendo en España es una reordenación del mercado sanitario, que tiene como objetivo estratégico favorecer el incremento del negocio sanitario privado durante los próximos años. Responde a la lógica imperante del mercado como factótum máximo y que pretende corregir una anomalía de la actividad económica, como es la existencia de una actividad socializada en una economía capitalista.

El futuro no está escrito, nada es inevitable. Parece razonable defender que un sector de la economía que afecta a derechos fundamentales de las personas, como es el sanitario, que funciona razonablemente bien, a pesar de los recortes, y que es eficiente, no tiene por qué transferirse por motivos ideológicos y económicos a la economía de mercado, especialmente cuando la gestión privada de recursos sanitarios públicos en España ha resultado catastrófica y está envuelta en el oscurantismo. El resultado final dependerá (debería depender) de usted, de mí y de todos los ciudadanos.

 

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