Opinión Por Jesús Manuel Hernantes* Miércoles, 17 Junio 2015 12:42
= SIQUIA =

Estrés, rendimiento y salud

*Psicólogo especialista en abordar experiencias traumáticas, estrés, ansiedad y depresión

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El estrés es una respuesta general del organismo. En principio, es una respuesta adaptativa. Sin embargo, el exceso cuantitativo o cualitativo de estrés, provocado por exposiciones y/o falta de recursos o agotamiento puede perjudicar seriamente el rendimiento y la salud de las personas. El estrés está determinado por la interacción entre situaciones potencialmente estresantes y características personales relevantes.

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Primero, el individuo percibe y valora la situación y después valora sus propios recursos. 

Del resultado de la interacción dependerán la aparición, duración e intensidad de la respuesta, incluyendo en ésta ansiedad, hostilidad, etc.

Variables situacionales potencialmente estresantes

¿Qué es lo que sentimos que nos ocurre? ¿Qué es lo que nos da miedo o no podemos controlar? Repasemos las características de las situaciones que causan estrés.

- Amenazan la seguridad de las personas.

- Atentan contra principios, valores y creencias fundamentales.

- Exigen un sobreesfuerzo físico y mental.

- Implican la toma de decisiones difíciles, la obligación de asumir responsabilidades y/o riesgos, o la necesidad de actuar en poco tiempo.

- Implican someterse a una evaluación social.

- Plantean problemas o conflictos difíciles de solucionar.

- Conllevan la exposición a algo desagradable, doloroso, molesto o incómodo.

- Suponen la restricción de la actividad normal.

- Conllevan la realización de tareas monótonas, aburridas o poco interesantes o gratificantes

- Propician la aparición de sentimientos de inutilidad o fracaso.

- Consisten en la agresión de otras personas; agresión física y/o verbal, o agresión y abuso a través de acciones de distinto tipo.

Las manifestaciones del estrés y sus efectos perjudiciales son potencialmente estresantes, pudiendo provocar más estrés, real o miedo anticipado a que pueda suceder.

Patrones de conducta

Si al patrón de conducta Tipo-A, con componentes como la competitividad, impaciencia y hostilidad, le sumamos la falta del patrón dureza con control, compromiso y reto como componentes, vemos cómo las personas con estas características tienden a aumentar el valor amenazante de las situaciones potencialmente estresantes.

La influencia de la hostilidad, la competitividad y la ausencia de retos hace que se perciba la situación o el suceso más amenazante de lo que es en realidad y, por otro lado, también es muy probable que la falta de control y compromiso haga que no se perciban recursos personales suficientes para enfrentarse a ellas con eficacia; además, la impaciencia les hace querer afrontarlas con la máxima urgencia.

El patrón de conducta Tipo-A, o algunos de sus componentes, pueden aumentar el rendimiento, por ejemplo, en ciertos trabajos; sin embargo, este rendimiento se hace a costa del deterioro de la salud.

De manera que el hecho de que los beneficios de las conductas Tipo-A suelan preceder a los posibles perjuicios nos plantea un grave problema, ya que consolida este patrón de conducta que aumenta la vulnerabilidad de las personas a sufrir estrés y padecer sus efectos adversos.

Estilos de afrontamiento

Son los estilos de afrontamiento activo, búsqueda racional de soluciones, autocontrol y reevaluación positiva de la situación los que previenen contra el estrés; sin embargo, los estilos que se caracterizan por la negación, la huida, la evitación, la autoculpación y la confrontación irracional aumentan su vulnerabilidad.

Recursos y habilidades de afrontamiento

Partiendo de la diferenciación entre recurso y habilidad, hay que tener en cuenta que aunque las habilidades sean recursos, no todos los recursos son habilidades.

Para nosotros los psicólogos, es muy importante desarrollar y entrenar a las personas para que dominen estas dos áreas.

Apoyos sociales

Aunque no sepamos con total claridad cuáles son los mecanismos por los cuales la percepción de apoyo social produce el efecto de amortiguar las experiencias estresantes, tenemos estas cuatro hipótesis, o las cuatro podían ser partes de una:

- Reduciendo la transcendencia global y, por tanto, el carácter amenazante de las situaciones potencialmente estresantes.

- Aumentando la motivación de las personas por el reto de superar situaciones estresantes.

- Incrementando la autoconfianza en los propios recursos.

- Ayudando a controlar el estrés cuando este se produce. Cuando el apoyo social se convierte en dependencia social, tenemos un problema, porque la persona que adquiere dependencia del apoyo social pierde su independencia y puede producirle indefensión ante la situación potencialmente estresante.

En cualquier caso, siempre es recomendable consultar a un psicólogo que nos ayude a desarrollar las técnicas para afrontar el estrés y aprender a controlarlo. Así, nuestro día a día será más fácil y seremos más resolutivos.

 

*Jesús Manuel Hernantes es psicólogo especialista en abordar experiencias traumáticas, estrés, ansiedad y depresión. Atiende presencialmente en Guadalajara y 'on line' a través del portal Siquia.

 

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