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Opinión Por Miguel Barrueco* Viernes, 29 Agosto 2014 02:40
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'In Memoriam'. Doctor Antonio Jiménez López

*Médico

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Hace unos días murió en un absurdo accidente el doctor Antonio Jiménez López, médico internista del Hospital Universitario de Salamanca y profesor del Departamento de Medicina de la Universidad de Salamanca. Todos hemos quedado sorprendidos y apenados por la noticia de su fallecimiento inesperado. El doctor Jiménez, discípulo del profesor Sisinio de Castro, ha dedicado toda su vida profesional a la atención de los pacientes, a la formación de médicos residentes en el Servicio de Medicina Interna del hospital y a la formación de alumnos de Medicina en la Universidad de Salamanca, completando estas actividades con la investigación clínica, que llevó a cabo de manera conjunta en el hospital y en la Facultad de Medicina.

Su brillante trayectoria profesional cuenta con el inmenso agradecimiento de todos aquellos con quienes se relacionó. El trato que dispensó siempre a los pacientes, a pesar de lo mucho que ha cambiado la Medicina en los últimos años, estaba impregnado de humanismo y bonhomía, que posiblemente había aprendido de su maestro, don Sisinio, y que él mismo transmitió también a residentes y alumnos. También cuenta con el reconocimiento de sus compañeros y de sus alumnos. Una amplia representación de pacientes, compañeros y alumnos acompañaron a su familia y amigos en el último y sentido homenaje que fue su funeral.

Independientemente de su méritos profesionales, que avalan su trayectoria y currículum profesional, el doctor Jiménez será recordado también por sus valores humanos, por su disponibilidad personal y, especialmente, por su eterna y acogedora sonrisa, que facilitaba el acercamiento a su persona de pacientes y alumnos y que, en ocasiones, cuando las circunstancias lo requerían, dejaba traducir también un punto de ironía. Todos echamos ya de menos esa sonrisa.

Su trayectoria profesional se ha truncado antes de su jubilación, y su vida personal, a una edad en la que aún podía ofrecer mucho a su familia y amigos, pero puede estar seguro, allá donde esté, de que el agradecimiento de todos los que hemos compartido tiempo, espacio y ejercicio profesional con él hará que lo recordemos durante muchísimo tiempo. Hasta siempre, Antonio.

 

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