Opinión Por Vanessa Vannay* Viernes, 13 Noviembre 2015 03:14
= MÚSICA, SALUD Y BIENESTAR =

Melomanía: pasión extrema por la música

*Musicoterapeuta

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La mayoría de la gente se deleita con la música que le gusta, baila, canta y se siente acompañada por ella a lo largo de la vida. Eso es saludable, y generalmente no existen mayores complicaciones. Pero, ¿qué pasa cuando no pueden parar de escucharla? ¿Viven por y para ella? ¿Gastan tiempo y dinero en su disfrute y no encuentran otra forma para sentirse mejor?

Vanessa-Vannay

Pues quizás ese interés casi exclusivo y ese fervor que no les permite pensar en otra cosa los convierta en melómanos. La melomanía es un término que deriva del griego: μέλοςs, canto, y manos, afición desmedida. Fue acuñado por el francés Caron de Beaumarchais en el año 1781 para definir a aquellas personas que son unos verdaderos fanáticos de la música. Esta manía no está considerada como un trastorno psicológico como las demás, pero dependiendo del individuo podría revestir complicaciones.

¿Qué caracteriza a un melómano/a? Verás que la música ocupa gran parte de su interés y de su tiempo, también te darás cuenta de sus innumerables conocimientos acerca del estilo preferido. La vivirá con entusiasmo e intensidad, y ocupará un lugar sustancial en su vida. Los melómanos serán capaces de invertir mucho dinero en discografía en varios soportes originales (CDs, casetes, vinilos…), en entradas a conciertos alrededor del mundo para disfrutarla en vivo, en la compra de dispositivos electrónicos de alta calidad y con gran capacidad de almacenamiento y en la adquisición de productos de merchandising relacionados, etc.

Dedicarán su tiempo a buscar información, curiosidades y datos que quizás para el resto de las personas no sean de tanto interés, comentarán y compartirán sus apreciaciones en las redes sociales y blogs, sintiéndose sabios y prestigiosos en el ambiente musical. Aprovecharán cualquier ocasión para mostrarte qué saben del tema. Van a seleccionar, compilar y organizar su reproductor musical con un orden exquisito, cuidando hasta el más mínimo detalle.

MelomaniaEse vínculo particular con la música suele ser tan obsesivo en algunos casos que lo que comenzó como un interés extraordinario por la música con el tiempo ocasiona daños en el oído a causa del volumen y del tiempo de exposición, y se deterioran las relaciones interpersonales, al no querer hacer otra cosa más que escuchar música. Pueden llegar a molestarse si otros interfieren con esta dinámica.

La familia es la primera en experimentar el impacto de esta situación, tanto afectiva como económicamente. La dispersión en los quehaceres de la vida cotidiana a raíz de la exagerada atención puesta en lo que suena influye en su comportamiento y en la capacidad de cumplimentar el trabajo; además, puede acarrear accidentes no deseados, como, por ejemplo, sufrir lesiones por estar pendientes de la melodía en el reproductor, siendo peatones o conductores de vehículos.

En los casos más graves, caracterizados por la obsesión, la música muchas veces ocupa un lugar de vacío emocional que no son capaces de reconocer y que se observa en su falta de autoestima por las críticas que reciben, o en su carácter obstinado, reflejado en opiniones que no dan lugar a ser rebatidas, entre otros. Cuando el deseo irresistible de escuchar música es la única afición, la única manera de encontrar la felicidad, de ser y estar en este mundo, lo más adecuado es consultar con un profesional que ayude a ver lo qué está pasando.

 

(INFOGRAFÍA: morguefile.com)

www.vanessavannay.com

 

 

 

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