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Opinión Por Santiago Santa Cruz Ruiz* Martes, 20 Octubre 2020 12:40
= EN ABIERTO =

Quiero ver esta pandemia. Que no me tapen los ojos

*Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Salamanca

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Esta pandemia en todo el mundo, y en especial en España, ha sido y es la principal noticia de todos los medios de comunicación en los últimos seis meses. Todos los días los distintos informativos y telediarios comienzan con las cifras de muertos, de infectados, de confinados, etc.

Santiago Santa Cruz

Y aunque todo este conjunto de informaciones es importante, no dejan de ser números, gráficos, opiniones, ministros, expertos…

Pero, ¿qué hay de los muertos? Sí, los muertos. Esa palabra que hoy en nuestras sociedades occidentales se repudia, crea rechazo y de la que no se quiere oír hablar, salvo de lejos.

¿Cuántos muertos hemos visto en las distintas televisiones? Son muchas las cadenas de televisión de nuestro país, pero aquí, y en Occidente en general, se silencian las imágenes de muerte. Perdón, no todas. Sí que vemos imágenes de guerras alejadas de nuestro país, de terrorismos islámicos, de muertos por hambre y otras epidemias.

Nos cuentan que hay más de 50.000 españoles que han muerto en estos seis meses en España. ¿Dónde están? Yo no los he visto.

En mi opinión, esto es un enorme error con consecuencias. Se está ocultando una parte de la importantísima información de la realidad histórica, que son las imágenes. Pero es aún peor, y es que, en nuestra sociedad postmoderna, lo que no sale en televisión no existe. Hoy está de moda que la televisión muestre lo más profundo de nuestra intimidad. Hay una exhibición de personas que viven de contar los detalles más íntimos de su vida. Lo mismo en las redes sociales de todo tipo. Y me vuelvo a preguntar: ¿Dónde están nuestros muertos? ¿Será real lo que se dice?

Dentro de unos días, el día de Todos Los Santos y el día de difuntos, los cementerios acogerán la nueva normalidad en una pandemia. Se hará como se pueda o nos digan las autoridades. Pero de lo que estoy seguro es de que cada muerto por la COVID-19 tiene nombre, tiene rostro, tiene un padre y una madre, y tiene mucho sufrimiento en su familia y allegados.

Quiero terminar reivindicando, cuando no exigiendo, que al menos por beneficio de la Salud Pública, se vean las imágenes de los muertos y del sufrimiento en las televisiones. Que no nos las oculten. Convencido estoy de que a muchos españoles estas imágenes les impresionarán, pero les harán tomar conciencia de la realidad y de que las medidas de prevención del contagio, únicas herramientas para combatir actualmente a este virus, no son un capricho social, sino una auténtica necesidad, y el que no las cumple debe ser sancionado con la proporción del daño que puede causar a nuestra sociedad.

 

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