Opinión Por Mariam Valverde* Lunes, 30 Marzo 2020 15:01
= EL DESFIBRILADOR =

Sanatorios

Periodista*

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Cuando empecé a estudiar Periodismo, todos aspirábamos a ser como Manu Leguineche, viajar a zonas en conflicto y mostrar al mundo el horror de las bombas. Ir allá donde nadie querría para dar testimonio de lo que ocurre. Después, a la inmensa mayoría de nosotros, el oficio nos enseñó el increíble valor social de informar sobre lo cotidiano, de buscar historias excepcionales en nuestro barrio, de dar voz a las minorías con las que convivimos y a desconfiar y desentrañar los mensajes grandilocuentes y envenados de políticos y todopoderosos.

Mariam-Valverde

Nunca me incliné por la sección de Sanidad. Maldecía las veces que me tocaba ir al hospital a cubrir algún acto. No soportaba el olor ni el dolor que asomaba por las rendijas de las puertas de sus habitaciones.

Mis colegas, los que asumían con resignación que rara vez se llevarían la portada del periódico o la apertura de un Telediario (salvo por las abultadas listas de espera), son ahora los periodistas más codiciados de las redacciones. No tienen tregua ni descanso. Hasta un ensayo clínico experimental con una veintena de pacientes se convierte en la estrella informativa del día.

En realidad, la Ciencia nos sigue importando un carajo. Lo único que nos interesa saber es cuándo va a revertir la maldita curva de infectados, cuándo van a encontrar la dichosa vacuna contra el coronavirus. Queremos soluciones milagrosas e inmediatas, despreciando una vez más la ardua labor de los científicos, sus años de esfuerzo y dedicación.

Nos hemos apalancado en un Estado del Bienestar que nos cuida, incluso cuando nos autoinflingimos. Millones de euros en pastillas para la tensión, el colesterol, la diabetes… Clamamos por una terapia contra el cáncer al mismo tiempo que somos incapaces de mantener un sencillo estilo de vida saludable. Estamos tan mal acostumbrados a que los médicos nos saquen las castañas del fuego, que se nos ha olvidado que la salud empieza por la obligación de cuidar de nosotros mismos.

Nunca me gustó ir al hospital. Para mí, era sinónimo de sufrimiento y muerte. Paradojas de la vida, años después acabé trabajando en un centro sanitario, donde aprendí que, más bien al contrario, lo es de alivio y sanación. Creo que deberíamos recuperar el término Sanatorio que usaban nuestros mayores. Me parece mucho más acertado. He buscado el significado etimológico de Hospital en el diccionario. "Habitación para huéspedes". Ahora me explico muchas cosas.

 



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