Pacientes de cerca Por S. A. D. Sábado, 05 Marzo 2016 09:06
ANÁLISIS

El mal carácter y las enfermedades cardiovasculares

Los hostiles, los pesimistas, ansiosos y tímidos, tienen un peor pronóstico, especialmente si ya han sufrido algún tipo de patología previa

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La Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) ha informado de que las personas con mal carácter o que presentan una actitud hostil, así como aquellas que se caracterizan por presentar siempre una sensación continua de desconfianza, enojo o rabia, y tienen tendencia a mantener relaciones agresivas e inadaptadas, presentan un riesgo más elevado de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Según la organización médica, esta mayor propensión también se da en las personas con tendencia a experimentar emociones negativas y a inhibirse en la relación con los demás, especialmente si ya padecen una enfermedad cardiovascular. Hay otros aspectos psicosociales que también incrementan el riesgo de padecer este tipo de enfermedades y que contribuyen a su empeoramiento una vez que se sufren. La Sociedad Española de Hipertensión identifica que factores como el tener un estatus socioeconómico bajo, carecer de apoyo social o sufrir estrés, depresión o ansiedad, actúan como obstáculos para el seguimiento de los tratamientos y para mejorar el estilo de vida.

El presidente de SEH-LELHA, Julián Segura, ha llamado la atención sobre el hecho de que en la mayoría de los casos estos factores de riesgo de naturaleza psicosocial no se dan por separado, sino que se agrupan en los mismos individuos. “Las personas con un estatus socioeconómico bajo o estrés crónico son también más propensos a la depresión, la hostilidad y el aislamiento social”, ha asegurado.

“Coincide, además, que estas personas son las que presentan un estilo de vida menos saludable (consumo de tabaco, alimentación poco equilibrada y menor ejercicio físico) y una peor adherencia a las recomendaciones sobre los cambios en el estilo de vida”, ha añadido el doctor Segura.

En su opinión, la prescripción de hábitos de vida saludable debe ser la piedra angular de los tratamientos en pacientes con riesgo de sufrir patologías cardiovasculares. Esto es así, porque tener una rutina saludable puede prevenir y retrasar de forma segura la aparición de hipertensión en pacientes no hipertensos y la necesidad de seguir un tratamiento farmacológico en pacientes con hipertensión de grado 1. Además, contribuye a reducir el número y la dosis de fármacos en pacientes hipertensos en tratamiento farmacológico”.

¿Cómo tener un estilo de vida más saludable?

Según SEH-LELHA, hay un serie medidas para tener un estilo de vida saludable que han demostrado su capacidad para reducir la presión arterial, entre las que cita la disminución del consumo de sal, el incremento de frutas, verduras, y alimentos bajos en grasa y ricos en ácidos grasos insaturados; la reducción y el control del peso, la actividad física regular, el abandono del tabaco y del alcohol, y en el caso de que se beba, hacerlo de manera moderada y eligiendo bebidas fermentadas como el vino o la cerveza.

En lo que se refiere a la realización de dietas, la Sociedad Española de Hipertensión recomienda huir de aquellas generalizadas que cuantifican el consumo de calorías, y seguir las recomendaciones personalizadas sobre hábitos nutricionales que puede facilitar el personal sanitario, así como realizar un diario de comidas que incluya el sitio donde se come, los menús, horarios, si se está de viaje, etc.

Por otra parte, para incrementar el nivel de actividad física que se realiza, SEH-LELHA aconseja caminar, ya que no es obligatorio correr o practicar un deporte para conseguir los efectos beneficiosos del ejercicio. En este catálogo de recomendaciones también incluye la práctica de hobbies que requieran un cierto esfuerzo, como la fotografía o tener una mascota a la que haya que sacar de paseo, incorporar en la rutina el subir y bajar escaleras en lugar de utilizar los ascensores, o la utilización de podómetros o algún otro dispositivo tecnológico que contabilice el número de pasos que se dan al día para chequear el logro de los objetivos propuestos, ya que por ejemplo, si damos más de 10.000 pasos al día, dejaremos de ser sedentarios.

 

 



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