Pacientes de cerca Por S. A. D. Jueves, 25 Junio 2015 08:09
EXPERTOS

La transmisión madre a hijo durante la gestión o el parto, principal vía de contagio de la hepatitis B y C

En la hepatitis B, la vacunación universal que cubre el 95% de la población, ha reducido al mínimo el número de casos y el riesgo de contagio

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La hepatitis es una inflamación del hígado ocasionada principalmente por un virus, pero también por otros factores como bacterias, fármacos y agentes tóxicos. Cada tipo de hepatitis (A, B y C), tiene sus propias peculiaridades, pero en general, el número de afectados de hepatitis virales en la infancia ha  descendido visiblemente en España gracias a la mejora de los hábitos higiénico-saludables y a la vacunación universal.

La evolución y la situación de las hepatitis virales en la infancia se han tratado en la Mesa Redonda de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica y la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEGNHP/SEPD) en el LXXIV Congreso Anual de la SEPD (Sociedad Española de Patología Digestiva). Si bien la hepatitis A fue la más frecuente en niños y adolescentes en otras épocas, en la actualidad es un tipo de hepatitis apenas presente.

La hepatitis A se transmite mediante el contagio  del virus procedente de las heces de otra persona que está infectada. “Las mejores condiciones socio-sanitarias e higiénicas actuales y sobre todo la vacunación ha hecho que la hepatitis A haya quedado circunscrita a grupos de población marginales”, explica la Dra. Paloma Jara Vega, Jefe del Servicio de Hepatología y Trasplante hepático infantil del Hospital Universitario La Paz, “además la hepatitis A no evoluciona como enfermedad crónica.”

En la hepatitis B, la cronificación es más elevada cuando la infección se produce a edades más tempranas. “Así ocurre en el 90% de los niños recién nacidos contagiados por sus madres durante el parto, y el porcentaje va disminuyendo a medida que aumenta la edad del niño”, explica la Dra. Jara. La hepatitis B en la infancia es asintomática, pero es fundamental
detectarla y tratarla de forma individualizada.

El contagio de la hepatitis B en la infancia es por lo general interfamiliar. Puede ser vertical de madre a hijo durante el parto, o por convivencia familiar estrecha. Tras dos décadas de vacunación universal de los niños, el número de casos de hepatitis B ha disminuido mucho en España, quedando un pequeño grupo de riesgo en los niños inmigrantes o adoptados que una vez normalizada su situación, también pasan a estar mayoritariamente vacunados. La doctora Jara destaca “que hoy la vacunación universal cubre el 95% de la población por lo que el porcentaje de contagios en los colegios es muy bajo y no se debe estigmatizar a los niños, la convivencia debe ser normal”.

Niños con Hepatitis C

En el caso de la hepatitis C, a pesar de que no existe vacuna, también han disminuido el número de niños afectados. En la actualidad, la transmisión por convivencia es prácticamente nula y el momento de contagio es el parto, con una probabilidad del 5% solo cuando la madre tenga viremia, es decir, virus en sangre en el momento del parto. La Dra. Jara hace hincapié en que “contrariamente a lo que se pensaba hace unos años, hoy está bien estudiado que no influye el tipo de parto y que la cesárea no evita el riesgo de contagio”.

Para evitar el paso a una hepatitis C crónica y a todas las complicaciones que pueden ir encadenadas a ella en la edad adulta, es necesario mantener un seguimiento constante del niño y a largo plazo para curar la infección, se debe mantener siempre el tratamiento a pesar de no manifestar síntomas. Finalmente, y dada la estrecha relación entre embarazo, parto y hepatitis B y C, la Dra. Jara remarca que “en ningún caso la lactancia aumenta el riesgo de contagio”.

La hepatitis vírica en el adulto

El Dr. Agustín Albillos, especialista del Aparato Digestivo y experto de la SEPD, recuerda también “la importancia que la vacunación ha tenido en el prevalencia de las hepatitis víricas en el adulto”. Así por ejemplo, la hepatitis B ha quedado restringida básicamente a grupos de emigrantes pasando de un 20% de población con anticuerpos frente al antígeno del core del virus B en los años 50-60 a apenas un 10-15% y restringido a mayores de 35 años en la actualidad. “Además, aunque los tratamientos no curan y deben tomarse de por vida, sí son efectivos para evitar la replicación del virus y frenar la evolución de la enfermedad”, añade el Dr. Albillos. Para la hepatitis A existe una vacuna no obligatoria, que los expertos de la SEPD recomiendan administrar especialmente en la población de 20 a 40 años. De este modo, estos individuos estarán protegidos de padecer una hepatitis aguda por virus A, por ejemplo cuando viajan a países con malas condiciones socio-sanitarias.

“La hepatitis C sí es un problema de salud grave, porque es la principal causa de la cirrosis, del cáncer hepático y del trasplante de hígado; con más de 500.000 infectados de los cuales solo están diagnosticados un 30%. “Aunque nos encontramos a las puertas de un cambio drástico positivo con los nuevos antivirales directos ya incluidos en el Sistema Nacional de Salud”, explica el Dr. Albillos, que considera que “son tratamientos muy eficaces para curar la infección, y frenar la evolución de la enfermedad”. Se precisa no obstante un esfuerzo adicional para instaurar a medio plazo programas para diagnosticar a esa gran población de pacientes infectados que lo desconocen y que actúan como reservorio del virus.

 

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