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Profesionales Por S. A. D. Miércoles, 15 Septiembre 2021 14:00
ICOPCV

¿Cómo preparar los pies para el otoño?

Dolor en el tobillo, en la planta del pie y problemas en las uñas son las afecciones más comunes tras el verano, sobre todo por el uso de chanclas o zuecos / Antes de volver a utilizar calzado cerrado se recomienda realizar una quiropodia para eliminar el exceso de piel muerta e hidratar los talones y las plantas

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Antes de volver a utilizar un calzado cerrado es importante seguir algunas recomendaciones. Antes de volver a utilizar un calzado cerrado es importante seguir algunas recomendaciones. pixabay.com

El verano es la época del año en la que los pies están descubiertos y, por tanto, más expuestos con lo que aumentan las probabilidades de que se vean afectados por algún tipo de dolencia. El Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) señala que tras la época estival alrededor del 75% de las patologías que tratan en sus consultas están relacionadas con el abuso en la utilización de un calzado inadecuado como zuecos y chanclas o por andar descalzo en exceso.

Las dolencias más comunes son dolor en el tobillo, en la planta, empeine y arco interno del pie. También es frecuente una deshidratación excesiva de todo el pie, uñas despuntadas o rotas por el contacto diario con el agua y el uso de calzado descubierto. Además, se agravan los callos en el caso de personas que habitualmente utilizan plantillas porque en verano dejan de utilizarlas.

“Tras el verano es recomendable una revisión por parte del podólogo para realizar una quiropodia y así eliminar duricias, tratar las uñas y los talones, que son los que más sufren en verano, examinar el pie para descartar la aparición de alguna patología y, si la hubiera, aplicar el tratamiento adecuado lo antes posible para evitar consecuencias que se agraven con el paso del tiempo. Esto es especialmente importante en el caso de las personas diabéticas que, al padecer neuropatías y tener dificultad de cicatrización, deben ser controladas para impedir que cualquier rozadura o impacto en el pie derive en una úlcera”, ha afirmado Pilar Nieto, presidenta del ICOPCV.

Junto a esto, antes de volver a utilizar un calzado cerrado es importante seguir algunas recomendaciones para cuidar la salud de nuestros pies:

1. Hidratar los pies adecuadamente para evitar la aparición de ampollas, grietas y sequedades, especialmente en el talón.

2. Secar los pies cuidadosamente. El exceso de humedad provoca múltiples problemas en los pies, por lo que deben secarse minuciosamente, prestando especial atención al espacio interdigital, para evitar la aparición de hongos y bacterias.

3. Escoger correctamente los calcetines. Éstos deben ser de fibras naturales, permitir una transpiración correcta al pie y no apretar en la parte alta para evitar problemas circulatorios.

4. Revisar las plantillas del interior del calzado. Cuando los zapatos permanecen guardados varios meses, es posible que las plantillas se hayan resecado por la sudoración, estén desgastadas o rotas. En el caso de que el calzado se encuentre en buen estado, se recomienda cambiarlas por si hubieran aparecido hongos o generaran molestias al caminar. Además, hay que revisar las suelas y cambiar las tapas, si están deterioradas, para que el calzado no sufra por el desgaste de las mismas.

 

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