Profesionales Por S. A. D. Domingo, 26 Septiembre 2021 16:37
SECPRE

La cirugía plástica, clave para reducir las secuelas de la obesidad mórbida tras la cirugía bariátrica

El perfil más frecuente de paciente que acude al cirujano plástico reparador tras una intervención de reducción de estómago es el de una mujer de entre 40 y 50 años que ha perdido alrededor de 25 o 30 kilos de peso

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La cirugía postbariátrica precisa de una planificación exhaustiva / Pixabay La cirugía postbariátrica precisa de una planificación exhaustiva / Pixabay

El aumento del sobrepeso y la obesidad, también en sus grados más extremos, es una tendencia en todos los países occidentales, España incluida. De acuerdo con una estimación publicada en 2019, en el año 2030, el 2% de las mujeres y el 1,34% de los varones en nuestro país sufrirá obesidad mórbida, lo que supone el doble que en 2006 en el caso de las mujeres y un crecimiento aún mayor en el caso de los hombres.

En este contexto, también aumentan los tratamientos para paliar este exceso de peso, como la cirugía bariátrica o de reducción de estómago, que practican los cirujanos generales y digestivos cuando la obesidad pone en riesgo vital al paciente y se requiere una pérdida de peso rápida. Junto a ellos, los cirujanos plásticos y reparadores son los profesionales clave para hacer frente a las secuelas físicas de estas intervenciones mediante la que se denomina "cirugía postbariátrica".

El Dr. Joan Fontdevila, secretario de la Fundación Docente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), señala que, en ocasiones, estas intervenciones son necesarias para recuperar una calidad de vida aceptable, puesto que la pérdida repentina de mucho volumen corporal provoca la caída de la piel y pliegues, que pueden ocasionar, además de problemas estéticos, importantes trastornos funcionales.

"La caída de la piel del abdomen produce irritación en los pliegues y, en ocasiones, estas lesiones son difíciles de controlar y los pacientes tienen que emplear tratamientos dermatológicos para reducir las molestias que se acentúan en verano por el calor. También provocan problemas de movilidad, dificultad para hacer deporte, para encontrar ropa adecuada… En definitiva, los pliegues en la piel tras la pérdida de peso pueden complicar la vida laboral, social y personal de los pacientes", explica el especialista, jefe del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Clínic de Barcelona.

Por este motivo, en algunos casos de secuelas graves en abdomen, pechos, brazos y muslos, estas intervenciones son asumidas incluso por la Sanidad pública, pues forman parte del tratamiento de los pacientes. El perfil del paciente que se somete a cirugía postbariátrica es, de forma mayoritaria, el de "una mujer de entre 40 y 50 años que sufría obesidad mórbida y ha perdido desde 25 a 50 kilos con una intervención bariátrica", cuenta el Dr. Fontdevila. A veces, "el exceso de peso ha coincidido con la maternidad, lo que provoca más alteraciones", añade.

Una planificación exhaustiva

Se trata de operaciones complejas que precisan de una planificación exhaustiva. "La cirugía bariátrica, orientada a perder peso y que realizan los cirujanos generales y digestivos, se practica para reducir riesgos importantes a nivel cardiovascular, como hipertensión, infartos, ictus, etc.; enfermedades metabólicas como la diabetes y artrosis prematura de las caderas y las rodillas que acaba requiriendo de prótesis. Las cirugías postbariátricas se practican con posterioridad, para paliar las secuelas físicas del exceso de piel y la pérdida de peso", indicael Dr. Fontdevila, quien advierte de que no se trata de intervenciones menores. "Aunque bien planteadas no implican grandes riesgos, son mucho más largas que la propia cirugía bariátrica", detalla. En concreto, "una abdominoplastia puede durar tres horas; si es por delante y por detrás, cinco o seis horas; las mamas, de tres a cuatro horas, y los brazos, unas tres horas", afirma.

Los cirujanos recomiendan, en general, realizar estas operaciones de forma individual, no agruparlas: "Estas intervenciones entrañan cierta agresividad, porque retiramos mucho volumen de tejido del cuerpo. Lo que se ha demostrado es que el riesgo de complicaciones desciende si lo limitamos a una cirugía cada vez, y el tiempo recomendado entre una y otra sería de medio año, por lo que el proceso completo puede durar varios meses o años", aclara el especialista.

De esta complejidad surge la necesidad de una buena planificación y diálogo médico-paciente. "Hay personas que valoran mal el resultado de la cirugía bariátrica, porque lo que ven son las consecuencias estéticas, y algo que no es tangible, como la reducción del riesgo de ictus o diabetes, no lo ven. Ahí está el papel del cirujano plástico para minimizar este tipo de secuelas del aspecto físico. Pero el diálogo y la comunicación con el paciente son muy importantes, porque a día de hoy no tenemos una tecnología que encoja la piel, y tenemos que cortar, por lo que son cirugías que generan muchas cicatrices. El paciente tiene que saber cómo serán, dónde estarán ubicadas, etc.", indica el Dr. Fontdevila.

El tabaquismo, "nuestro gran enemigo"

Además de la gestión de expectativas, el representante de la SECPRE advierte de que los pacientes tienen que tomar una serie de precauciones de cara al postoperatorio. La más importante, no fumar. "El tabaquismo es nuestro gran enemigo, por el riesgo de necrosis de tejidos. Cierra los pequeños capilares y hace que la piel que ha sido estirada no tenga suficiente oxígeno y se abran las heridas", asegura. Estos pacientes, asimismo, "tienen mayor tendencia al sangrado, por lo que es importante evaluar que no presenten anemia, pues son cirugías en las que se pierden bastantes líquidos", añade.

Para evaluar todos estos factores de riesgo, la figura del cirujano plástico es fundamental. El Dr. Fontdevila lo resume de este modo: "Nuestro papel puede pasar más desapercibido para la población, pero implica cirugías mucho más largas y que hay que preparar de forma concienzuda. Estas intervenciones se salen de los estándares de la cirugía en pacientes que no han sufrido obesidad mórbida. Por ello, es importante la experiencia del cirujano en este tipo de operaciones, porque son procedimientos muy exigentes desde el punto de vista técnico y requieren más tiempos de quirófano y postoperatorios más delicados".

 



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