Profesionales Por S. A. D. Jueves, 08 Noviembre 2018 16:22
DÍA MUNDIAL

La intervención del logopeda recupera las ganas de aprender en los niños con dislexia

Cuanto antes se diagnostique esta dificultad para leer, escribir y comprender lo que se lee, antes se interviene y mejor es el pronóstico

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La dislexia es un trastorno del aprendizaje, de carácter neurológico, que dificulta la lectura, escritura y compresión lectora La dislexia es un trastorno del aprendizaje, de carácter neurológico, que dificulta la lectura, escritura y compresión lectora

Hoy, 8 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Dislexia, un trastorno del aprendizaje, de carácter neurológico, que dificulta la lectura, escritura y compresión lectora, lo que influye directamente en el rendimiento académico de los niños, así como en su autoestima, ya que a pesar de tener que esforzarse más del doble que sus compañeros, a veces, no alcanzan los objetivos que se plantean.

Los niños con dislexia tienen capacidad de aprendizaje, pero cuentan con dificultad para emplear los vehículos principales de acceso a ese aprendizaje: la lectura y escritura. Y la cuestión es que todo el sistema educativo se basa en el lenguaje, y principalmente en el lenguaje escrito, por lo que “estas personas se encuentran con importantes inconvenientes para adquirir conocimientos, lo que provoca el rechazo a las tareas de aprendizaje, interiorizando una baja autoestima y enfrentándose de manera insegura a las tareas escolares”, asegura la logopeda y coordinadora de la Comisión de Dislexia del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM), Sara Serrano.

Se estima que el 10 % de la población española padece dislexia y cuatro de cada seis fracasos escolares en España está relacionado de forma directa o indirecta con la dislexia y otras Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA). De ahí, la importancia de un diagnóstico adecuado y una pronta intervención, en la que se empleen medidas que eviten este rechazo y favorezcan un aprendizaje adaptado a su dificultad.

Los primeros síntomas

Cuanto antes se diagnostique la dislexia, antes se interviene y mejor es el pronóstico. Según Sara Serrano, a partir de los cinco años ya se puede valorar los primeros síntomas, “aunque no es hasta los siete u ocho años, que es la edad de madurez para la lectoescritura, cuando suelen diagnosticarse”.

Los principales signos que pueden llamar la atención están relacionados con dificultades para el aprendizaje de las reglas de conversión fonema-grafema y grafema-fonema, un inconveniente para leer y comprender lo que se lee.

Esta logopeda explica que los niños con dislexia son estudiantes a quienes les cuesta leer, suelen fatigarse, son muy lentos y poco precisos. Además, no entienden lo que leen.

También suelen tener muchas dificultades para expresar por escrito lo que piensan, saltándose palabras e ideas. Y, en general, comenten muchas faltas de ortografía e incluso omisiones, inversiones y sustituciones de letras y sílabas. Asimismo, presentan dificultades con la memoria a corto plazo y con las habilidades auditivas (memoria, atención y discriminación).

Por otra parte, su lenguaje oral es correcto, en cuanto a articulación, pero les cuesta planificar, organizar y elaborar un discurso. No encuentran las palabras y con frecuencia repiten ideas.

Sara Serrano recomienda a los padres que, si tienen dudas, hablen con los profesores para que les orienten sobre el proceso de aprendizaje y, si se considera oportuno, se busque una evaluación diagnóstica.

Intervención logopédica

El logopeda es el profesional especializado en este tipo de trastornos, y si se tienen sospechas de dislexia porque exista un retraso en la adquisición de la lectura y escritura, al niño le cueste aprender las letras o lea muy bien, pero no comprenda nada de lo que lee, se recurra a este especialista.

La coordinadora de la Comisión de Dislexia del CPLCM explica que el logopeda evaluará al niño y diseñará una intervención acorde a sus necesidades. En general, trabajará las reglas de conversión fonema-grafema y grafema-fonema, así como la comprensión lectora y la expresión escrita. De esta manera, “conseguirá que el niño con dislexia se motive ante el aprendizaje de la lectura y la escritura y vuelva a querer aprender”.

Esta especialista reconoce que, en la intervención de la dislexia, es muy importante un trabajo conjunto logopeda, escuela y familia para reforzar el aprendizaje. En este sentido, “el logopeda debe trabajar coordinado con el profesorado y orientar a los padres para ajustar las exigencias y motivar, reforzar y dar seguridad en las tareas de aprendizaje.

 

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