El hábito frecuente de morderse las uñas se llama onicofagia, una costumbre que llega a ser involuntaria y puede provocar importantes desórdenes bucodentales. Así se recuerda desde el Consejo General de Dentistas, cuyos profesionales recomiendan acudir a consulta al menos dos veces al año para realizar una revisión y evitar patologías futuras derivadas de esta práctica.

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