La XXIII Gala de los Premios Solidaridad de Cruz Roja se ha convertido un año más en una lección de reconocimiento hacia aquellos que llevan la generosidad y la entrega como bandera, como el matrimonio de septuagenarios que llevan 16 años cuidando a un niña de origen asiático con parálisi cerebral. Una lección como la que también dan cada día la Casa Escuela Santiago Uno, el Centro Óptico Social, un alumno de Maristas, la cooperativa social Porsiete y la asociación Aspar La Besana.

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