Este domingo, 17 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Hipertensión Arterial y, por ese motivo, la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) quiere concienciar a la población y a los profesionales de la salud de la gravedad de esta enfermedad, que está poco controlada, a pesar de ser el más mortal de los factores de riesgo cardiovascular.
La hipertensión arterial causa casi 11 millones de muertes cardiovasculares por año en todo el mundo, y 46.000 muertes anuales solo en España. Estas cifras suponen más del doble de la mortalidad causada por otros factores de riesgo vascular, como la obesidad, la diabetes, la dislipemia, el tabaquismo o la contaminación atmosférica.
Solo reduciendo en 10 mm Hg la presión arterial sistólica (la máxima) de un paciente, reduciríamos también en un 25% su riesgo de enfermedad coronaria y en un 36% el riesgo de ictus, atribuibles a la elevación de la presión arterial. El mensaje que quiere lanzar la SEA es que estos objetivos de reducción son relativamente fáciles de conseguir con las herramientas terapéuticas que tenemos a disposición. Y, sin embargo, no se está haciendo.
Escaso control
El Dr. Pedro Armario,, miembro de la SEA y uno de los mayores expertos en hipertensión de España, asegura que “tenemos un arsenal terapéutico que funciona y no tiene costes elevados. Con los antihipertensivos de primera línea, que se pueden adquirir en forma de genéricos, podríamos ya controlar a un 85 o un 90% de los hipertensos. Pero en nuestro país no pasamos del 35%, y esto mismo ocurre en la mayoría de países de todo el mundo. Algunos pacientes ni siquiera saben que son hipertensos. Pero entre los que lo saben y son tratados, el control de la enfermedad llega solo al 50%”.
Una de las causas de este escaso éxito en el control de esta enfermedad son los problemas de adherencia, es decir, que el paciente, por algún motivo, no sigue su pauta de medicación. “La segunda razón igualmente preocupante”, según el Dr. Armario,“es la inercia terapéutica. Cuando todas las guías internacionales señalan que en 3 meses deberíamos tener controlada la presión arterial de cualquier paciente, si está bien tratado, y la adherencia es adecuada, en un 30% de los casos continúan las presiones elevadas durante años, sin modificaciones de tratamientos”.
Estrategia
“La estrategia, por tanto, es aplicar y hacer lo que ya sabemos que tenemos que hacer: el manejo de la presión arterial ha de ser integral, junto con el resto de factores de riesgo vascular”, insiste el Dr. Armario. Y añade: “Los Estándares 2026 de la SEA explican lo esencial para el control de la presión arterial, y son, seguramente, el documento más completo a disposición sobre este asunto”. Los valores que indican la presencia de hipertensión arterial son iguales o superiores a 140 mmHg (presión sistólica) y o 90 mmHg (presión diastólica). Los valores óptimos están por debajo de 120 y 80, respectivamente.
Según el especialista, “en los Estándares SEAs e explica que, mayoritariamente, es el médico de Atención Primaria quien tiene que controlar la hipertensión arterial y, solo cuando sea necesario, derivar al paciente a un especialista. Por ejemplo, en casos de sospecha de hipertensión arterial secundaria o de hipertensión arterial resistente (que no responde a los tratamientos combinados con 3 o más antihipertensivos a las dosis plenas toleradas)”.
Formación
En este sentido, el Dr. Armario advierte de que, actualmente, “no se está invirtiendo en la formación de especialistas en hipertensión arterial. El apoyo importantísimo que la industria farmacéutica da a la formación de los profesionales sanitarios se centra más en otras enfermedades, como la diabetes, o las dislipemias, porque en estos casos hay más proliferación de nuevos medicamentos que aportan grandes beneficios. En cambio, para tratar la mayoría de las hipertensiones trabajamos básicamente con fármacos genéricos”.
Y la formación es vital porque, además, “la mayoría de expertos en este campo están en edades cercanas a la jubilación y hay un vacío de especialistas, tanto en hospitales como en Atención Primaria”, concluye.











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