El aplauso de las ocho es un momento mágico. Empieza como un ligero murmullo que se convierte en grito, canción, fiesta, emoción en cuanto abres la ventana. Y te sumas porque sabes que, aunque no cambia nada, a la vez lo cambia todo. Unos minutos en los que se nos encoge el alma y la piel se nos pone de gallina, nos aúna y aleja el sentimiento de soledad y aislamiento.
Nos hace parte de algo más grande e imaginamos al tercio de planeta también confinado, aplaudiendo. Es una forma de contribuir –con algo tan sencillo como lo que tenemos entre las manos– a que se oiga un mensaje de ánimo y de esperanza.
Cada uno le pone a ese aplauso nombre y apellido desde su casa. Pero el primero fue unánime, grandioso y tremendamente emocionante. No hubo duda. Ese sábado 14 de marzo, a las ocho, reconocimos todos el papel fundamental de los sanitarios en esta crisis mundial. Y cada uno, a pequeña escala, se acordó de alguien del colectivo que pertenece a su familia, a su grupo de amigos, y le reconoció el titánico esfuerzo que ese día no había hecho más que empezar.
Como presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca, quiero recordar, ahora más que nunca, que detrás de cada una de las enfermeras/os, que seguimos desempeñando nuestro trabajo en condiciones a veces poco adecuadas, con falta de material indispensable, como mascarillas o equipos EPI –lo que conlleva un riesgo grande para nuestra salud– hay una persona, silenciosa, con una vocación: la de CUIDAR.
CUIDAR que el enfermo reciba el tratamiento adecuado y cuidar también que lo entienda, que se sienta arropado y tranquilo, que pueda notar –aun a través de los guantes– que nuestra mano sigue tendida, que no vamos a dejarle solo. Cuidar que la inquietud, por la falta de medios o de espacios, no se note y se traduzca en la mirada de calma que necesita el paciente. Esos cuidados son los que nos hacen fuertes y nos permiten poner delante nuestra vocación frente al miedo y al desasosiego.
Es difícil imaginar las situaciones tan desgarradoras que se están viviendo en nuestros hospitales. Imágenes desoladoras, testimonios tristes, muy tristes… Vivencias que hace unos semanas eran inimaginables.
Aunque el agotamiento se esta haciendo cada vez más presente, tanto físico como emocional, nuestros pacientes nos necesitan y las familias saben que estamos a su lado. Somos vuestra familia. Estamos acompañando a vuestros seres queridos las 24h del día, respondiendo a todas sus necesidades. Resistiremos, compañeras/os, en esta lucha titánica y sin tregua.
Por eso, desde aquí, quiero pedir de nuevo, recordar a las autoridades sanitarias que el material de guerra no puede escasear. Que el enemigo es muy potente y virulento, aunque sea invisible, y que para estar en primera línea de combate necesitamos que la protección esté asegurada, porque los profesionales sanitarios no somos invulnerables y tenemos que estar sanos para seguir cuidando. Les exigimos que doten de todos los recursos materiales necesarios, que los recursos humanos los estamos gestionando con eficacia los profesionales.
Quiero reiterar también una nueva llamada de atención a la población: su autocuidado y el tan necesario Quédate En Casa es fundamental para que todos los que cuidamos en estos momentos no decaigamos. Recordad que seguimos atendiendo todos los problemas de salud. Os necesitamos en casa. No permitáis que perdamos la ESPERANZA.
Por eso, la siguiente petición es para todos los profesionales sanitarios y demás cuidadores: para que en estos momentos de tanta dureza humana no decaigamos. Nos necesitan y nos necesitamos.
Somos fuertes, y nuestra fortaleza y dedicación, casi exclusiva, hará que juntos salgamos adelante, que esta pesadilla del coronavirus, COVID-19, se aleje de nuestras vidas y podamos volver a la tan ansiada rutina.
Agradecimiento a tantas y tantas personas. GRACIAS… GRACIAS
El último aplauso llegará cuando hayamos vencido al enemigo invisible y podamos darle después un GRAN ABRAZO A LA VIDA.
* El Colegio Oficial de Enfermería de Salamanca ha puesto a disposición de los colegiados y de la sociedad un teléfono de apoyo emocional que atiende de forma altruista Dña. Ana Fernández Espinosa, diplomada universitaria en Enfermería. Es especialista en Salud Mental, psicoterapeuta psicodramática acreditada FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas) y miembro de la AEP (Asociación Española de Psicodrama) y la SEPTG (Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo). Puede accederse a este servicio desde la web del Colegio.








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