Las infecciones de transmisión sexual (ITS) tienen un gran impacto en la salud de las mujeres, ya que pueden causar inflamación del tracto genital, infertilidad o incluso cáncer. Además, tener una infección o alteraciones en la microbiota, como es el caso de la vaginosis bacteriana, en el tracto genital incrementa el riesgo de padecer otras ITS, como el VIH.
Un trabajo liderado por el grupo de Enfermedades Infecciosas del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha identificado un mecanismo inmunológico que explica este fenómeno y sienta las bases para definir nuevas estrategias terapéuticas. Los resultados del estudio, financiado principalmente por La Marató de 3Cat, han sido publicados en la revista Mucosal Immunology.
Con el fin de estudiar este mecanismo, el equipo analizó muestras cervicovaginales y de sangre de pacientes con diferentes situaciones de inflamación en el tracto genital. En Drassanes-Vall d’Hebron se obtuvieron muestras de pacientes con Chlamydia trachomatis, vaginosis bacteriana o con coinfecciones, mientras que en el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital se incluyeron muestras de pacientes con infección por el virus del papiloma humano, así como de mujeres sanas.
En concreto, los análisis se centraron en un tipo de células mieloides del sistema inmunitario relacionadas con la supresión y el control de la respuesta inmunitaria. Este tipo de células ha sido ampliamente estudiado en el ámbito del cáncer, ya que intervienen en la reducción de la respuesta inmunitaria necesaria para eliminar el tumor, pero también pueden ayudar al organismo a controlar situaciones de inflamación para evitar dañar los propios tejidos. Dado que las ITS estimulan la secreción de factores que podrían contribuir al desarrollo de estas células, y que su papel en el tracto genital y el control de las ITS es desconocido, el grupo se planteó este estudio.
La IL-1β incrementa las células mieloides que favorecen la inmunosupresión
El equipo identificó que, en el tracto genital de las mujeres con inflamación o infecciones como la causada por clamidia, estas células mieloides aumentan y se encargan de disminuir la respuesta inmunitaria. “Si la respuesta inmunitaria se reduce, las infecciones tardan más en resolverse y también se incrementa la vulnerabilidad a sufrir nuevas infecciones”, destaca la Dra. Meritxell Genescà, investigadora principal del grupo de Enfermedades Infecciosas del VHIR, quien ha liderado el estudio.
Además, se comprobó que existe una molécula inflamatoria que favorece el desarrollo de las células mieloides: la citocina IL-1β. “La IL-1β se secreta de forma normal cuando hay una infección para activar las células inflamatorias que luchan contra el microorganismo. Pero si los niveles se mantienen elevados durante un tiempo sostenido, favorece la aparición de estas células mieloides en el tracto genital y se genera el efecto contrario, inmunosupresión”, explica el Dr. Daan K.J. Pieren, quien trabajó en el estudio como investigador del grupo de Enfermedades Infecciosas del VHIR.
Los resultados obtenidos en muestras de pacientes se confirmaron en experimentos llevados a cabo en un modelo de tejido de cérvix. Por ejemplo, el equipo observó que, si se exponía el tejido a partículas infecciosas de clamidia en el laboratorio, también aumentaban la IL-1β y las células mieloides supresoras. Estas células también se desarrollaban si se añadía directamente IL-1β al tejido, lo que confirma la relación entre la citocina y estas células supresoras.
Nuevas estrategia terapéuticas
Los investigadores destacan que estos cambios solo se observaban de forma local en el tracto genital, pero no en la sangre. Este hecho pone de relieve la necesidad de detectar determinadas infecciones directamente en muestras del tracto genital para lograr un diagnóstico adecuado, ya que las alteraciones inmunológicas no son evidentes en sangre.
“Conocer estos mecanismos sienta las bases para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas en el futuro, alternativas o complementarias a los antibióticos, como por ejemplo reducir la IL-1β en el tracto genital femenino en contextos de inflamación sostenida. De este modo, se incrementaría la actividad del sistema inmunitario para que pueda eliminar la infección y también para evitar otras”, asegura la Dra. Genescà.
El trabajo, liderado por el grupo de Enfermedades Infecciosas del VHIR, se ha llevado a cabo en colaboración con el Centro de Salud Internacional y Enfermedades Transmisibles Drassanes-Vall d’Hebron, los grupos de Microbiología, de Inmunología Traslacional y de Bioquímica Clínica, Vehiculización de Fármacos y Terapia del VHIR y los Servicios de Ginecología y Obstetricia y de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Vall d’Hebron.











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