El diagnóstico precoz de la acromegalia, con la extirpación del tumor que aparece en la glándula hipofisaria, situada en medio del cerebro y que causa un exceso de fabricación de hormona de crecimiento, puede evitar todas las alteraciones propias de la enfermedad que son, en su conjunto, graves y requieren una gran cantidad de tratamientos.
Un estudio prueba que la medicina personalizada ayuda a controlar antes los efectos de la acromegalia
El grupo de Endocrinología y Obesidad del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP) —centro asociado al Hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona (HGTiP)—, en colaboración con el Área de Neuroendocrinología de la Sociedad Española de Endocrinología (SEEN), ha dado un paso muy relevante en cuanto al conocimiento y el abordaje de la acromegalia.
La acromegalia puede tardar hasta 10 años en diagnosticarse
La acromegalia es una enfermedad endocrinológica que, en más de un 95% de los casos, se produce por un tumor benigno hipofisario no suprimible que secreta hormona de crecimiento de forma continua, lo que provoca un agrandamiento gradual de distintos tejidos y órganos a lo largo de los años, así como múltiples comorbilidades.

