La coordinación sanitaria salva vidas, reduce costes y es un imperativo ético para garantizar la equidad. Bajo este mensaje central, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha presentado hoy en rueda de prensa online su Informe bienal SESPAS 2026, formado por 14 artículos que abordan desde diferentes ángulos la coordinación sanitaria como una reforma estructural imprescindible para garantizar la cohesión, la eficiencia y la equidad del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), más de 1,1 millones de muertes en 2022 podrían haberse evitado en la Unión Europea si existieran sistemas sanitarios más eficaces, una mejor coordinación sanitaria entre los distintos niveles asistenciales y unas intervenciones de salud pública más adecuadas. Este dato refleja no solo la importancia de disponer de recursos, sino de organizarlos de forma integrada, de modo que la prevención, el diagnóstico y el tratamiento funcionen como un continuo capaz de anticiparse a la enfermedad, intervenir a tiempo y reducir de manera significativa la mortalidad evitable.
Tal y como indican datos recogidos en el Documento de Desarrollo 2025–2028 de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del Ministerio de Sanidad, en España, el 54,3% de la población mayor de 15 años padece al menos una patología crónica, en mayores de 65, esta cifra supera el 80%.
El problema se agrava con la edad: entre los mayores de 65 años, el 40% de los hombres y el 44% de las mujeres padecen dos o más enfermedades crónicas en esta etapa, lo que implica que millones de pacientes necesitan atención simultánea de distintos profesionales y niveles asistenciales. Asimismo, se estima que cerca del 60 % de las hospitalizaciones evitables están relacionadas con el manejo inadecuado de patologías crónicas como la EPOC, la insuficiencia cardíaca o la diabetes.
En este contexto, la fragmentación del sistema sanitario puede traducirse en pérdida de información clínica, duplicidades diagnósticas, discontinuidad en la atención y, en última instancia,daño evitable para los pacientes.
Mejor coordinación
De forma global, el Informe SESPAS 2026 concluye que mejorar la coordinación sanitaria es una de las reformas organizativas más necesarias del sistema sanitario español. Entre sus principales recomendaciones se encuentran reforzar la Atención Primaria como eje vertebrador del sistema, garantizar la interoperabilidad real de la historia clínica, mejorar la coordinación sociosanitaria y promover equipos multidisciplinares capaces de abordar de forma integral la creciente complejidad de la cronicidad.
En la presentación han intervenido Manuel Herrera Artiles, presidente de SESPAS; Valle Coronado, coordinadora del Informe SESPAS 2026; y los autores de tres de los artículos: Eduardo Satué, presidente saliente de SESPAS; Ana Magdalena Vargas, profesora titular en el departamento de enfermería de la Universidad de Sevilla y editora asociada de Gaceta Sanitaria, y José Ramón Repullo, Profesor Emérito de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad.
El presidente de SESPAS, Manuel Herrera, ha destacado que los Informes SESPAS constituyen una herramienta estratégica de análisis independiente que, con carácter bienal, aborda en profundidad algunos de los principales retos del sistema sanitario desde una perspectiva científica, rigurosa y multidisciplinar. “Los Informes SESPAS no solo aportan conocimiento, sino que están pensados para orientar el debate público y contribuir a la toma de decisiones políticas, al generar evidencia, análisis y propuestas desde la salud pública y la administración sanitaria”, ha señalado.
Problema estructural
Por su parte, la coordinadora del Informe SESPAS 2026, Valle Coronado, ha explicado que centrar esta edición en la coordinación responde a un problema estructural que atraviesa todo el sistema. “La descoordinación es un fallo estructural que atraviesa la organización del sistema y condiciona tanto los resultados clínicos como la equidad y la sostenibilidad”, ha afirmado.
Así, el Informe SESPAS 2026 pretende ofrecer una mirada integral que conecte la planificación estratégica, la gobernanza, la práctica clínica, la dimensión comunitaria y la gestión de la información. “Si no abordamos la coordinación de manera sistemática y transversal, cualquier reforma parcial quedará limitada. No se trata de coordinar lo planificado sino de planificar la coordinación desde el inicio”, en palabras de la coordinadora.
Una Atención Primaria reforzada
En esta línea, Eduardo Satué, presidente saliente de SESPAS y coautor del artículo sobre nuevos modelos de colaboración en los equipos de Atención Primaria, ha subrayado que avanzar hacia una mejor coordinación del sistema sanitario pasa necesariamente por transformar la organización de los centros de salud. Así, laAtención Primaria debe reforzarse como eje vertebrador del sistema y evolucionar hacia modelos de trabajo más colaborativos, capaces de coordinar la atención entre distintos profesionales.
Satué ha señalado que este cambio requiere consolidar equipos realmente multiprofesionales, en los que, además de médicos y enfermeras, se integren de forma más efectiva perfiles como farmacéuticos, fisioterapeutas, psicólogos, trabajadores sociales, odontólogos (junto a higienistas dentales), técnicos de cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) o personal administrativo con mayor protagonismo en la gestión de la demanda.
“Ante el aumento relevante de la fragilidad y la pluripatología, el objetivo es abordar de manera conjunta diagnósticos, tratamientos y cuidados, así como procesos asistenciales complejos, mejorando la capacidad resolutiva revirtiendo el hospitalocentrismo y ampliando la atención en entornos más allá de la estructura física del centro de salud en colaboración con el mapa de activos en salud comunitario. Este enfoque permitiría mejorar la capacidad resolutiva de la Atención Primaria y ofrecer una atención más integral, centrada en las necesidades de las personas y de la comunidad”, ha señalado.
Más eficiencia con menos burocracia
Por su parte, José Ramón Repullo, autor del artículo La coordinación sanitaria desde la perspectiva de la economía de la salud, ha abordado la dimensión económica del problema, ya que la coordinación no solo mejora resultados en salud, sino que también incrementa la eficiencia del sistema. Y es que los sistemas sanitarios mejor coordinados destinan entre un 1,1% y un 1,5% de su gasto a administración, frente al 9,4% del modelo estadounidense. Así pues, una mejor articulación entre niveles asistenciales puede reducir costes indirectos, duplicidades y procesos innecesarios.
Repullo ha defendido que el debate sobre coordinación no debe plantearse únicamente en términos organizativos, sino también como una cuestión de gobernanza y sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.
Menos mortalidad y más seguridad del paciente
Ana Magdalena Vargas, autora del artículo Impacto de la coordinación en la calidad de la atención y los resultados de salud, ha centrado su intervención en el impacto real que tiene la coordinación asistencial en la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes crónicos complejos.
Según ha explicado, un metaanálisis de 105 ensayos clínicos muestra que los modelos de atención coordinada pueden reducir hasta un 30% los reingresos hospitalarios y la mortalidad en pacientes con insuficiencia cardíaca y otras patologías crónicas.
Vargas ha subrayado especialmente los riesgos que se producen en el tránsito del hospital al domicilio, uno de los momentos más vulnerables para la seguridad del paciente. La falta de comunicación entre niveles asistenciales, la ausencia de seguimiento estructurado o la fragmentación de la información clínica pueden traducirse en errores de medicación, agravamiento evitable de enfermedades crónicas y nuevos ingresos hospitalarios.
La descoordinación como riesgo de salud pública
Más allá del impacto clínico y económico ya señalado, el Informe SESPAS 2026 aborda a lo largo de 14 estudios la descoordinación como un problema estructural que afecta a la organización del sistema y a la equidad.
Tal y como se sostiene en el artículo Buenas prácticas de coordinación en salud comunitaria, es necesario fortalecer la acción intersectorial, la participación social y la integración de recursos del entorno, como asociaciones, servicios sociales o redes vecinales, en los circuitos asistenciales habituales, situando a la Atención Primaria como puente entre sistema sanitario y comunidad.
Además, de las propuestas para reforzar la AP mencionadas anteriormente, según Manuel Herrera, coautor del estudio Coordinación efectiva entre salud pública y asistencia sanitaria en España: desafíos y buenas prácticas para la integración sostenible, otra de las piezas clave sería la coordinación «activa y efectiva» de profesionales de salud pública dentro de los equipos para integrar la prevención en la práctica clínica diaria, así como la redefinición del personal administrativo como parte de la tríada de atención directa al usuario, según el estudio Coordinación efectiva entre salud pública y asistencia sanitaria en España: desafíos y buenas prácticas para la integración sostenible.
Transformación del sistema
Asimismo, la salud pública, cuando está bien coordinada, no sólo complementa al sistema sanitario, sino que lo transforma. Reduce la presión sobre los servicios asistenciales, mejora los resultados en salud y actúa sobre las causas profundas de la enfermedad. Tal como sugiere el informe, una parte significativa de las muertes en Europa podría evitarse si estas intervenciones fueran más eficaces y estuvieran mejor integradas.
El Informe se completa con artículos como “Estrategias como vehículo para mejorar la coordinación”, que analiza el papel de las estrategias nacionales como instrumentos para integrar niveles asistenciales y garantizar continuidad, cohesión territorial y equidad, así como trabajos centrados en la interoperabilidad real de los sistemas de información y la historia clínica compartida como herramienta clave para evitar pérdidas de información, duplicidades y errores clínicos, además de otros análisis sobre coordinación sociosanitaria y reducción de desigualdades.
En conjunto, los autores del Informe SESPAS coinciden en que reforzar la Atención Primaria como eje vertebrador del sistema, mejorar la continuidad asistencial y asegurar que la información clínica acompañe a cada paciente a lo largo de su recorrido son condiciones imprescindibles para reducir desigualdades y evitar daño al paciente. La coordinación, concluyen, es una cuestión de calidad, ética, eficiencia y equidad.











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