Envejecer puede convertirse en un periodo hermoso, caracterizado por el tiempo, la calma e incluso la aventura. Algunas personas deciden quedarse en casa y otras marcharse a residencias o geriátricos. Para la gente LGTBI+ este cambio es duro porque la falta de atención a la diversidad en estas instituciones puede llevarlos a esconder su sexualidad.
La felicidad está en España: jubilados extranjeros que eligen nuestras residencias
‘Algunos de los expatriados más felices se pueden encontrar en España, y, con tan buena calidad de vida, ¿quién puede culparlos?’ Así se titula el apartado del ranking de mejores lugares de residencia para los mayores de’ Internations’, la red global de expatriados en la que figuran Málaga, Alicante, Barcelona o Madrid como destinos de primera.
«Es preciso un cambio de organización en las residencias para responder a su necesidad urgente de atención paliativa y psicosocial»
De las 389.000 plazas residenciales que hay en España, entre el 60 y el 70% están ocupadas por personas con enfermedades avanzadas y pronóstico de vida limitado, el 80% de ellas presentan dolor –el 40% no controlado– y el 60% distrés emocional. Además, la prevalencia de la demencia es de entre el 50 y el 70% de los usuarios de este tipo de recursos, y son pacientes con alta complejidad y multimorbilidad, con una mortalidad anual de hasta el 30% y con frecuentes visitas a los servicios de Urgencias. Una dura realidad cuya peor cara ha quedado al descubierto durante la pandemia de covid-19, donde el impacto entre los residentes y sus familiares será difícil de olvidar.

