Pacientes de cerca Por S. A. D. Lunes, 12 Marzo 2018 11:57
DÍA MUNDIAL

Los ópticos-optometristas de Castilla y León piden mayor conciencia social para la detección precoz del glaucoma

De los casi 54.000 afectados en la Comunidad, la mitad desconoce que sufre esta "enfermedad silenciosa" que apenas da síntomas pero que puede llevar a la ceguera

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El glaucoma es una lesión irreversible del nervio óptico. El glaucoma es una lesión irreversible del nervio óptico.

Coincidiendo con el Día Mundial del Glaucoma, hoy lunes día 12 de marzo, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) quiere concienciar a la población mayor de 45 años de la importancia de someterse a una revisión ocular anual en un establecimiento sanitario de óptica o en una clínica oftalmológica, ya que en torno a la mitad de las personas que padecen esta enfermedad lo desconocen.

Así, de los casi 54.000 afectados que se estiman en Castilla y León, según la Asociación de Glaucoma AGAF, cerca de 27.000 no saben que sufren esta patología y están expuestas a desarrollar grandes discapacidades visuales o incluso ceguera.

Esta realidad hace que los especialistas califiquen al glaucoma como el “enemigo silencioso” ya que, en la mayoría de los casos, "el paciente no experimenta ninguna molestia ni síntoma hasta que se produce una pérdida visual permanente e irreversible", en palabras de la secretaria general de COOCYL, Ana Belén Cisneros.

Por eso, la mejor manera para hacer frente a esta enfermedad es la detección precoz mediante la prueba de la presión intraocular, la observación del nervio óptico y la medida del campo visual.

"El óptico optometrista es el profesional de la salud visual en Atención Primaria y puede detectar cualquier alteración en el nervio óptico o en la presión intraocular al realizar una revisión rutinaria del sistema visual, y en ese caso, derivar al oftalmólogo para realizar el diagnóstico de la enfermedad y proceder al tratamiento si es necesario", tal y como añade Ana Belén Cisneros.

En el conjunto del país, se estima que el glaucoma afecta a más de un millón de personas, la mitad de ellos lo desconoce por la ausencia de síntomas significativos y su incidencia se incrementa con la edad. Así, en el grupo de 50 a 59 años, la incidencia se sitúa en el 2,1%. Esta cifra asciende al 2,3% en personas de 60 a 69 años y, una vez pasados los 70, alcanza el 3,5%.

El glaucoma es una lesión irreversible del nervio óptico que constituye en la actualidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la segunda causa de ceguera en el mundo, solo superada por las cataratas. Esta lesión del nervio óptico, cuyo signo más relevante es un elevado índice de la presión intraocular, causa una pérdida progresiva de la visión del afectado, que normalmente comienza por la periferia del campo visual. El problema es que, si no se detecta y se trata a tiempo, el glaucoma puede llegar a producir baja visión e, incluso, ceguera en el 5% de los casos. Con un diagnóstico temprano, esos casos de ceguera se podrían evitar en un 95%.

¿A quién puede afectar el glaucoma?

Aunque el glaucoma puede aparecer a cualquier edad, algunos grupos de pacientes son más proclives a desarrollar la enfermedad en uno o ambos ojos y, por lo tanto, deben acudir a las revisiones al menos una vez año:

• Mayores de 45 años que no se hayan sometido a un examen ocular en los últimos años.

• Personas con antecedentes familiares de glaucoma, en especial de familiares directos como padres o hermanos.

• Pacientes con una presión intraocular alta.

• Personas con miopía elevada (mayor de 5 dioptrías). El nervio óptico de los ojos miopes es más susceptible a la lesión que el de los no miopes.

• Pacientes medicados con corticoides (en cualquiera de sus formas de administración).

• Personas que hayan sufrido un golpe o traumatismo en el ojo.

• Personas con diabetes. El aumento de los niveles de glucosa en sangre puede provocar graves daños en la retina (retinopatía diabética). Conviene llevar un buen control de la diabetes y someterse a revisiones oculares periódicas.

En caso de que nos afecte alguno de estos factores, debemos acudir a nuestro óptico-optometrista u oftalmólogo para que nos realice una prueba mediante la tonometría sin contacto, un examen sencillo, rápido e indoloro con el que se mide la presión intraocular, junto con una campimetría y una exploración del fondo de ojo.

Con todo, lo más importante, según recomienda el COOCYL, es habituarse a hacer las revisiones periódicas y consultar con un especialista sanitario en Óptica ante cualquier sospecha de problemas en la visión.

 

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