El día que cesaron del cargo como ministro de Sanidad al filósofo Salvador Illa y dejó de asomar las bembas en las televisiones del país el técnico de coronavirus, no pensé jamás en ese dicho popular español de que “a rey muerto, rey puesto”, sino que con mi actitud siempre positiva ante la vida me apoyé en las columnas y capiteles esperando a que el nuevo fichaje tendría que ser una persona culturizada, preparada, docta en la materia que pronto solucionaría los desastres que los salientes habían dejado y que tantas miles de muertes habían causado.
La realidad social de Castilla y León hoy refleja un dato que no podemos ignorar. Unas 352.000 personas viven en situación de exclusión social. Entre ellas, muchos jóvenes. Y es precisamente su futuro lo que más debería preocuparnos.
Sigue habiendo mucho que decir de Palestina, a pesar de su práctica desaparición del espacio mediático actual. Desde el anuncio del supuesto alto el fuego el 11 de octubre de 2025 y hasta el 8 de diciembre, 376 palestinos perdieron la vida, 981 resultaron heridos y 626 han sido rescatados de entre los escombros, según publica Médicos Sin Fronteras (MSF), una de las principales Organizaciones No Gubernamentales Internacionales (ONGI) que trabajan sobre el terreno.
Este invierno se me está haciendo muy largo.
El ir y venir de virus estacionales nos ha llevado, a mi familia y a mí, a veces de uno en uno y a veces en ‘pack familiar’, a visitar a nuestra médica de cabecera en múltiples ocasiones. Y cada vez que voy me maravilla la sencillez y la eficiencia de su trabajo.
El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) continúa su campaña #COOCYLConLosPacientes con una nueva historia real que pone el foco en la importancia de los tratamientos visuales personalizados y en el papel del óptico-optometrista como profesional sanitario de referencia en la atención primaria visual.
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Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León

