El color verde pistacho del autobús lo traía de serie porque así circulaba por las calles de Badajoz antes de ser donado hace unos meses, pero es un buen reclamo para identificarlo a distancia por las calles de Freetown.
Olga Prieto
Mustafá, rescatado de la esclavitud, de la violencia y de tener que disputarle la comida a los perros para sobrevivir
Mustafá sólo tiene un punto débil: las cosquillas, el resto es todo bondad. Sin conocerte te abraza, habla por los codos y te responde a todo, aunque no entienda casi nada porque sólo habla krio…
Jawa intenta cumplir su sueño de estudiar
Jawanata es huérfana y menor de edad. En este caso el orden de los factores no altera el producto, porque la consecuencia es la misma: está sola y desamparada en el mundo y sólo puede sobrevivir de una manera, que es recurriendo a la prostitución.
Aminata y Augusta: la noche y el día, el miedo y la esperanza, la prostitución y una vida nueva… en Sierra Leona
Aminata y Augusta no se conocían. Augusta ejerció la prostitución para poder comer pero ahora tiene su propio negocio de catering y se esfuerza en explicarles a las niñas que no deben ir por ese camino. Aminata, sin embargo, cree que debe ser prostituta porque su abuela lo fue y su madre también.
Historia de una obsesión
Afrontar problemas reiterados cuya solución no depende de uno mismo conduce a dos posibilidades: pasar del problema o que se convierta en una obsesión. Esto es lo que está sucediendo con los médicos y la historia clínica electrónica en Castilla y León.
¿Más financiación para el SNS?
No. Mi postura es clara y contundente, no. Y no se trata de una provocación, no es una boutade. Intentaré explicarme. No más financiación para ser mal utilizada. Del 20 al 30% de la actividad médica es inadecuada, es decir, no está justificada. Y esto no es solo un mal que aqueje a nuestro SNS, sino que sucede en la mayoría de los sistemas de salud de los países llamados desarrollados.
Tres historias de demonios y ángeles: la esperanza de los Salesianos de Don Bosco en las calles de Freetown
Acabo este viaje con tres historias, recientes y obviamente reales, que demuestran que el mal nunca puede tener la última palabra, ni tan siquiera en Sierra Leona, donde la violencia nubla en demasiadas ocasiones todo lo bueno que tiene este país. Siempre hay esperanza y he vuelto a compartir con misioneros salesianos que viven de transmitirla en cada palabra y, sobre todo, en cada gesto.
La increíble normalidad de la violencia contra los menores: «Siempre le pegaba, pero esta vez se le fue de las manos»
No hay dos días iguales en Don Bosco Fambul. Son tantos frentes abiertos y tantas vicisitudes que surgen a diario en torno a los menores que atienden los Salesianos que hacer planes a corto plazo es impensable, porque siempre hay algo más importante que atender. En esta ocasión, el Childline (la línea gratuita de atención a la infancia en todo el país) dio la voz de alarma.
Don Bosco en una de las cárceles más inhumanas del mundo: Pademba Road, ‘El infierno sobre la tierra’ de Freetown
Si alguna vez pude imaginar que la cárcel de Sierra Leona no tendría cámaras de seguridad, que en un puesto de control en el patio, entre los barracones y presos, habría guardias durmiendo la siesta con el uniforme quitado, que decenas de reclusos, desnudos, estarían repartidos por el patio, lavándose a cubos de agua, y que los presos condenados a muerte vestirían de negro y con una gran ‘C’ cosida sobre su uniforme…
Rostros angelicales, pero vidas rotas por dentro y por fuera
El Girls Shelter (refugio para niñas) es un programa de los Salesianos en Freetown que existe desde 2010; acoge y protege a niñas que han sido objeto de abusos físicos, emocionales o sexuales. Este programa incluye algunas menores (de 12 a 17 años) que viven en situación de prostitución.

