“Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan”.

Antes de Israel, había un Mandato Británico. Antes del Mandato Británico, existía un Imperio Otomano, no un Estado Palestino. Sí, antes del Imperio Otomano, existía el Islámico de los Mamelucos de Egipto, no un Estado Palestino. Antes del Estado Islámico de los Mamelucos de Egipto, existía el Imperio Árabe-Kurdo Ayubí, no un Estado Palestino. Antes del Imperio Ayubí existía el Reino Franco y Cristiano, de Jerusalén, no un Estado Palestino.
Antes del actual consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León (Alejandro Vázquez Ramos), había una médica de Familia de Castilla y León (Verónica Casado), reconocida como la mejor doctora del mundo. Esta profesional de la Medicina, en su valoración sobre el tiempo que permaneció al frente de dicha Consejería castellana-leonesa explicó que “su experiencia había sido muy dura (extremadamente dura), pues trabajando más de doce horas diarias, el presidente de esta Comunidad Autónoma, Alfonso Fernández Mañueco, la cesó a través de un frío correo electrónico”.
Eso ha servido para no fiarse de nadie, porque los políticos carecen de honestidad, de sensibilidad y de transparencia. Es evidente que esta gran profesional de la medicina sí conoce la Sanidad muy de cerca, porque siempre estuvo dentro: trabajar por la Sanidad, por la salud de los ciudadanos.
Nombramientos a dedo
Los políticos no tienen una vida a la que volver porque no han tenido ningún oficio. No se puede jugar con la vida de las personas desde un sillón mullido, como no se puede dirigir una orquesta si el que tiene la batuta está sordo, es arrítmico, tiene cataratas y no puede leer las notas musicales de partituras. Esto es lo que está pasando acá.
En esta España de la Europa descafeinada de la referenciada comunidad castellana-leonesa (al igual que sucede en la mayoría de las comunidades españolas), los nombramientos de los altos cargos se hacen con el dedo pulgar y así pasa lo que pasa, que los verdaderos profesionales de la Medicina se encuentran con directores, gerentes, consejeros de Sanidad y demás que no tienen ni puñetera idea (ne pas la moindre idée) de gestión y todo acaba siendo un verdadero cajón desastre. Situaciones que pueden desmoralizar a los médicos y enfermeras más abnegados del país.
Personalmente tengo que decir que mi posición siempre ha estado (está y estará) al lado de los que buscan soluciones ante los problemas y no sumergirse en sí mismos ante las dificultades. Nunca decir “no puedo”. Sino buscar alternativas de solución, no engañar con falsas promesas que luego nunca se llevan a cabo. Eso es ganarse el respeto, eso es humanidad con las personas más indefensas que luchan por vivir, eso es tener liderazgo.
Hospital de Salamanca
En el caso del nuevo hospital de Salamanca, así como en los dos edificios adosados (dedicados, provisionalmente, a las consultas de diferentes especialidades), cada vez hay más desorden, sencillamente porque además de la falta de personal sanitario (la moda de los contratos lastimosos realizados a verdaderos profesionales que es lo que prima), hay más “jefes que indios”: Demasiados opinadores desde la ignorancia y pocos los sabedores verdaderamente instruidos, expertos en gestión. Esperemos que con la incorporación de la nueva gerente al flamante Centro Asistencial Universitario de Salamanca, se solucione el desconcierto que ha dejado su predecesor.
Se puede ser un buen médico, pero un pésimo gestor, no le demos vueltas. Como escribió Unamuno: “Dime que dices que me opongo”. Yo le diría (en sol mayor) al caballero Alejandro Vázquez, consejero que en la actualidad mueve la vaina de Sanidad de la Junta de Castilla y León, al igual que al presidente Fernández Mañueco, que ya es hora de moverse, que hay que empezar a patear los caminos de las muchas realidades, trotar por donde no hay fotógrafos para disparar el retrato, ni cámaras para platicar mucho de lo “divino” y nada de lo humano. Que escuchen a los que saben (cara a cara, no a través de una “nota simple” enviada a través de la caja tonta de un ordenador), a los que están ahí diariamente al pie del cañón trabajando y que en la mayoría de los casos sin poder mirar las agujas del reloj, como sucede con los cirujanos y enfermeras de quirófano que realizan operaciones de alto riesgo, sin levantar la vista y con la mente siempre puesta en salvar vidas y no esperando a que se produzca el milagro.
La sinceridad por delante, sin miedo a lo que digan los demás. Y mucho menos en tiempos “sanchistas” inmisericordes, donde a las mentiras llaman estado de opinión, y al cinismo, modernidad. La verdad no se inventa, se expone y se confronta. Pero aún así, los que tienen el poder pretenden decir que la verdad es mentira y desde las alturas lanzan sus manidas notas de prensa “mentiricas” para que el ciudadano se lo crea.
Mi retorno al planeta tierra
Y como recordar es volver a vivir, no puedo pasar de largo otro aniversario de lo que yo llamo mi cumple-vida. Acaba de cumplirse un año más de mi “retorno al planeta Tierra”, después de haber estado varios meses “muerta” y no quiero, bajo ningún concepto, cerrar el libro donde se escribe mi historia.
A vos, señor consejero Alejandro Vázquez, a usted, presidente de la Comunidad, míster Fernández Mañueco, recordarles a ambos que gracias a los grandes médicos salmantinos (en mi experiencia personal fueron dos operaciones de más de seis horas cada una, realizadas por el joven cirujano Juan Sánchez Tocino y los posteriores tratamientos llevados a cabo por el veterano oncólogo Germán Martín, ambos de esta tierra castellana) yo estoy viva… pese a las pocas esperanzas que había y a no tener páncreas, ni bazo, ni vesícula biliar, ni medio estómago, ni medio intestino delgado y con muchas sesiones de quimioterapia a través de las venas. ¡Sí, estoy viva!.
La enfermedad se presentó de manera totalmente imprevisible. Durante las dos largas intervenciones (en cuatro días) el cirujano Sánchez Tocino, mi salvador, nunca llevó puesto el reloj que marca la hora de salida o la de las ingestas, al igual que el resto del equipo. Casi un mes en estado de coma dentro de la UCI, hoy día sigo sin recordar absolutamente nada de lo que pasó y por qué pasó. Por eso digo que estuve muerta y los grandes profesionales de la Medicina del Hospital Universitario de Salamanca me resucitaron.
Por muchos años que haya cotizado (sin haber utilizado-necesitado atención médica hasta ahora) a la Sanidad Pública, jamás podré pagar con lingotes de oro los años de vida que los especialistas me han regalado. Gracias vida. Gracias a mi cirujano Dr. Juan Sánchez Tocino, al oncólogo Germán Martín, a todos los sanitarios implicados en mi causa, a mis hermanos, cuñados, sobrinillos y en especial al pequeño y querido Adrián, que me decía: “Ponte pronto buena camarada Charo para bailar el tango”.
Periodista comprometida
No soy historiadora, soy una periodista comprometida que ha escrito de la paz en medio de las guerrillas de Centroamérica, que ha contado miles de historias y vivencias en países lejanos de los cuatro continentes, pero hoy, en este nuevo aniversario de mi resurrección, he querido alejarme de esos extremos y dejarme llevar por el tren de la esperanza, hacer paradas en las estaciones donde están sentados aquellos que han perdido la libreta donde estaba escrita esta nota: Poder es querer. ¡No dejemos de luchar nunca, compañeros de batalla!
Sí, un año más para celebrar la vida y con la seguridad plena de que si aquel día de invierno que entré caminando por la puesta de Urgencias del viejo hospital de Salamanca (tierra donde nací, pero donde no tuve tiempo de sacar raíces profundas) me hubiera pillado ahora que las esperas son incalculables, yo no estaría acá para recordarlo, ni para dar las gracias a quienes hicieron lo imposible por salvarme.
Pasarán muchos años, muchos inviernos gélidos, soplaré las velas centenarias de la “inmortalidad”, señor consejero de Sanidad de la Junta Castilla y León, señora y “novedosa” ministra del Gobierno de España (con cartera que tan poco sitio ocupa), pero jamás olvidaré a los profesionales salmantinos que con sus manos pequeñas, como Chopín, lograron hacer lo que no han podido hacer millones de dedos grandes.
Si no sabemos valorar y defender lo nuestro, estamos condenados al fracaso: hay que frenar la fuga de los grandes profesionales de la Medicina (que tenemos en Salamancas, en España) hacia otros países. Y como decía el querido José Mujica (ex presidente de Uruguay y el político más pobre del planeta al que tuve el orgullo de conocer) “estamos en un mundo sin ideales y sin dirección” y la culpa de todo la tienen los “asnorantes” mandatarios y sus inculturizados “comanches” .
Olores del primer día
Y volviendo la mirada a un pasado no demasiado pretérito, una década y un día después de aquella mala jugada del destino, cada vez que acudo al hospital de la capital salmantina (ahora ya no es el viejo, sino el nuevo que se ha levantado con 25 años de retraso) para las pruebas de la revisiones y controles… regreso a los olores (como me sucedía cuando viajaba a India y Nepal) de aquel mi primer día que entré como paciente por la puerta de Urgencias.
Vuelven a reaparecer en mi memoria las caras de aquellos médicos, como si a simple vista hubieran adivinado la gravedad de la dolencia del cáncer de páncreas. Te detienes un segundo y te parece mentira que haya podido pasar tanto tiempo. No se borran los recuerdos, ni los sentires que van unidos al agradecimiento de los que un día eligieron la medicina para salvar vidas, no para lucrarse.
Una viaja hoy día entre los recuerdos perfumados por la alegría de vivir y por el paso de tiempo, ese tiempo que corre demasiado rápido, demasiado deprisa, pero siempre apostando por la inmortalidad de los buenos.
¡Un brindis por la vida y por los profesionales de la medicina (por amor y vocación) que siempre están ahí… mientras que los políticos duermen!












Hola. Me llamo mariola peña ramos. Soy de las palmas de gran canaria. Sigo a charo orgaz, desde que escribia aquí, en el diario de las palmas. Me alegra saber que venció la enfermedad.
Muchas gracias. Se lo trasladamos de tu parte. Un saludo