Opinión Por Ana Ruano Rodríguez* Miércoles, 23 Noviembre 2016 10:34
= SIQUIA =

Redes sociales y dependencia emocional

*Psicóloga general sanitaria

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Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram... Las redes sociales han cambiado nuestras vidas por completo, pero ¿a qué precio? La aparición de las redes sociales ha fomentado el aumento de la dependencia emocional en las parejas, la cual es el principal motivo de asistencia a las consultas psicológicas.

Ana-Ruano

Se suele oír con bastante frecuencia esta frase: "Cuántas relaciones han roto las redes sociales". Las redes sociales son un arma de doble filo. Nos han ayudado a estar más conectados con el mundo, sin embargo, también han ayudado a deteriorar las relaciones, debido a la posibilidad de estar más controlados, gracias al doble check, hora de conexión, subida de fotos instantánea...

Las relaciones han cambiado bastante tras la aparición de las redes sociales; éstas han ayudado a estar en continuo contacto con la pareja, no obstante, también han propiciado una pérdida de privacidad e individualidad en las personas.

Las diferencias entre las relaciones en el pasado y las relaciones actuales nos pueden ayudar a entender las consecuencias psicológicas que han atenuado las redes sociales. A continuación, podemos observar cómo la forma de relacionarse a través de las redes sociales ha propiciado un mayor auge de la dependencia emocional en las parejas:

Necesidad de contacto continuo y ansiedad por no recibir respuesta: Las relaciones de antaño se caracterizaban por la paciencia; las parejas se comunicaban a través de cartas y éstas podían demorarse semanas, lo cual no conllevaba a la persona a sufrir ansiedad debido a la respuesta tardía. En cambio, en esta era moderna, no recibir una pronta respuesta sí lleva a ello; las relaciones actuales se definen por la inmediatez, por enviar y recibir mensajes instantáneos constantemente, si no se recibe respuesta inmediata a un mensaje, se da pie a pensar que algo fatídico le ha sucedido al otro.

Pérdida de individualidad y privacidad nula: En las relaciones de antes no era posible tener tanta información de la pareja, como, por ejemplo, qué hacía en cada momento, cómo lo hacía o con quién, salvo que la persona lo expresara. Cada persona tenía su privacidad, y ambos podían estar separados sin la necesidad de saber en cada momento del otro. En la actualidad, la forma de relacionarse a través de las redes sociales va acompañada de una ardua necesidad de estar conectados 24 horas con la pareja, seguir cada foto que sube y con quién, cotillear los me gusta que recibe y de quién. En las redes sociales todo se ve, se sabe y está al alcance de la pareja y de todo el mundo.

Control absoluto de los actos: En las relaciones pasadas esto era imposible; en cambio, en las relaciones actuales este control es usual gracias a las redes sociales. Conocer cuál fue su última hora de conexión en las redes, saber con total certeza si ha recibido y leído el mensaje instantáneo que hemos enviado gracias al doble check, lo cual puede incitar inseguridades al pensar que la otra persona lo leyó, pero no quiso contestar y a qué se deberá tal acción.

Necesidad de aprobación por parte de la pareja: Puede darse en cualquier relación, ya sea de una época pasada o actual. Sin embargo, las redes sociales han acentuado aún más esta necesidad. Existe una elevada necesidad de retroalimentación en cada publicación, foto o comentario por parte de la pareja. Esta es la necesidad de recibir Me gusta por su parte o respuestas a comentarios y publicaciones; si esto no sucede, se puede llegar a pensar o incluso augurar que algo marcha mal en la relación.

* Ana Ruano Rodríguez es psicóloga general sanitaria. Amante de la Psicología. Especialista en el enfoque cognitivo, refuerzo y apoyo a las personas en la reflexión sobre sus propias vivencias y solución de sus conflictos. Especializada en ansiedad, depresión, estrés, trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de personalidad y violencia de género. Puedes dejarle tu consulta en Siquia

 



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