La preeclampsia (PE) es un síndrome específico de la gestación que afecta a entre el 2 y el 5% de los embarazos y está involucrada en el 15% de las muertes maternas. En mujeres con factores de riesgo muy alto, como hipertensión crónica, diabetes mellitus, obesidad, nefropatía o antecedentes de preeclampsia en un embarazo previo, la probabilidad de tener una PE se eleva al 10-30%.
La doctora Belén Santacruz Martín, presidenta de la Sección de Ecografía de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Torrejón (Madrid) destaca que sólo trabajando “en la investigación, la educación del paciente y en la mejora de las técnicas diagnósticas se podrá conseguir una reducción significativa de la morbimortalidad por preeclampsia”.
En este contexto sanitario, y con motivo del Día Internacional de la Preeclampsia, celebrado esta semana, la Fundación para el Progreso de la Educación y la Salud (FPES), con el asesoramiento de un grupo de destacados especialistas en el campo de la salud materno-fetal de toda España y el apoyo de Thermo Fisher Scientific ha puesto en marcha STOP Preeclampsia, un programa de prevención de la PE para reducir las tasas de morbimortalidad de este síndrome.
Los contenidos de esta iniciativa y sus acciones se recogen en el portal www.stop-pe.org, que cuenta con áreas específicas de información, tanto para la mujer como para los profesionales, asegurando un abordaje científico e integral del síndrome, los factores de riesgo, las estrategias preventivas y las soluciones diagnósticas.
También se incluyen testimonios en primera persona de mujeres que han sufrido esta situación clínica con finales muy distintos y con un denominador común: compartir su experiencia para ayudar a otras gestantes a enfrentarse a la preeclampsia y sus consecuencias.
Los profesionales son los destinatarios también de una serie de iniciativas recogidas en un espacio reservado para ellos en el portal, donde pueden acceder a materiales específicos de información y formación continuada, servicios asociados al programa de formación para sus pacientes y otras actividades que se irán implementando a lo largo del desarrollo del mismo.
¿Qué es la preeclampsia?
La preeclampsia (abreviada como PE o PEE) es una complicación que puede afectar tanto a la mujer como al bebé. En el bebé, provoca una reducción del aporte nutricional que recibe a través de la placenta, lo que dificulta su desarrollo, incluso poniendo en riesgo su vida. En la gestante, desencadena una serie de alteraciones que pueden afectar gravemente su salud, e incluso provocar la muerte.
La PE se desarrolla en la fase posterior a la semana 20 de la gestación, aunque también se producen casos en los primeros días del postparto que se resuelven poco después. La mayoría de mujeres afectadas tendrán bebés sanos y se recuperarán totalmente, sin embargo, una parte sufrirá complicaciones que pueden poner en riesgo la vida de ambos.
Aunque la PE resulta leve en la mayoría de los casos, pueden producirse síntomas de alerta en la gestante que deben vigilarse, especialmente si la mujer tenía hipertensión antes del embarazo. Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar al médico, ya que muchos de sus signos no son evidentes o se pueden asociar a otras manifestaciones propias del embarazo.
Síntomas y señales
Existen algunos síntomas que deben alertar sobre el riesgo de padecer esta complicación. La presencia de estos signos no asegura que se padezca PE, pero sí es motivo suficiente para estar vigilantes y consultar con el médico.
Los más habituales son:
– Hipertensión: La tensión arterial elevada (hipertensión arterial o HTA) antes o durante el embarazo es un signo de alerta, por ello se debe de monitorizar regularmente. Las cifras de referencia habituales son: 140/90. Un aumento del valor diastólico (el inferior) en más de 15 o del superior en más de 30 es motivo de consulta urgente. No todas las mujeres que sufren de hipertensión desarrollan una PE, pero hay que estar alerta cuando aparecen además otros signos.
– Edema (hinchazón): Es normal que durante el embarazo se produzca cierta hinchazón o edema, en especial en las extremidades inferiores y más concretamente en los pies o los tobillos. Sin embargo, cuando aparece en la cara o los brazos debe consultarse.
– Aumento súbito de peso: Todo embarazo conlleva un aumento de peso, y vigilar este factor resulta clave en una gestación. Un aumento repentino, de un kilogramo en una semana, aproximadamente, debe ser motivo de alerta. Es importante consultar al médico o a la matrona, pero nunca se debe iniciar una dieta para perder peso. Una alimentación saludable, pobre en sal y rica en alimentos sanos y nutritivos, junto con el cumplimiento en la toma de suplementos prenatales es la mejor garantía de una nutrición saludable.
– Náuseas y/o vómitos: Al comienzo del embarazo las náuseas y los vómitos son algo habitual, y no tienen por qué interpretarse como una complicación. Sin embargo, después del primer trimestre, y en especial durante la segunda mitad de la gestación, pueden ser un síntoma asociado a la PE y exigen consultar al profesional de la salud.
– Dolor Abdominal (del área estomacal) y/o dolor del hombro: El origen del dolor abdominal puede confundirse con problemas de acidez, cálculos en la vesícula, molestias digestivas o incluso con los propios movimientos del bebé. Sin embargo, se le debe prestar atención, aunque en la mayoría de los casos no tenga ninguna relación con la PE.
– Dolor de cabeza: Cuando el dolor de cabeza o cefalea es persistente y severa y no mejora con analgésicos, como suele ocurrir con las migrañas intensas, es conveniente consultar al médico. No deben consumirse analgésicos que no hayan sido recetados por el médico. Debemos estar especialmente atentos si además de la cefalea se experimentan cambios en la visión.
– Cambios en la visión: Son motivo siempre de alarma, incluyendo episodios como visión doble, luces, destellos o pérdidas de visión.
– Deben tenerse especialmente en cuenta algunos síntomas completamente anormales que exigen la inmediata consulta con el médico, como taquicardia o pulso acelerado, confusión mental, ansiedad, disnea o dificultad respiratoria o dolor en el pecho.
En definitiva, es importante conocer bien los síntomas y las señales que manifiesta el organismo durante la gestación, y siempre consultar cualquier duda a los profesionales que controlan el embarazo.








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