La falta de adherencia terapéutica en la actualidad es un problema de salud pública de máxima importancia, ya que provoca un peor control de una enfermedad, la reducción de la calidad de vida por falta de control de síntomas o más complicaciones y riesgos, un incremento del riesgo de morbimortalidad que contribuye en 194.500 muertes prematuras anuales en la Unión Europea y se estima que unas 18.000 en España, un incremento del gasto sanitario por el mal uso de fármacos (del 8% del gasto sanitario que supone en el mundo, el 57% se corresponde con este problema) y el aumento de hospitalizaciones (11.250 millones de euros al año en España y un total del 10% de las hospitalizaciones).
El 50% de los pacientes crónicos presentan falta de adherencia terapéutica ante sus tratamientos
La adherencia terapéutica queda definida como el grado en el que comportamiento de una persona se corresponde con las recomendaciones acordadas por un facilitador de asistencia sanitaria para su problema de salud.
Miles de personas están llegando a nuestro país buscando mejores oportunidades de vida. Entre todas ellas, muchas mujeres que, en demasiadas ocasiones, se encuentran con una realidad muy distinta a la que esperaban. Empleos precarios, condiciones abusivas, dependencia económica, miedo y situaciones de explotación que pueden llegar al trabajo forzado, la servidumbre o incluso la esclavitud.
La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas, responsables de producir insulina. Como consecuencia, el organismo deja de fabricar esta hormona, imprescindible para que la glucosa pueda entrar en las células y ser utilizada como fuente de energía.
El trabajo dentro de una organización implica, aparte de querer pertenecer a la misma, identificarse con sus valores, filosofía y objetivos, involucrarse en el trabajo, comprometerse y sentir orgullo de pertenecer a ella. También asumir como propios sus objetivos y cooperar en conseguirlos.
Con el reciente cambio de hora y los meses de otoño e invierno, muchos conductores vuelven a realizar de noche desplazamientos que hasta hace unas semanas hacían con luz natural. Regresar del trabajo, circular por carreteras poco iluminadas o enfrentarse a los faros de otros vehículos puede resultar especialmente incómodo para quienes empiezan a notar que su visión ya no responde igual que antes. Una situación que a menudo se resume en una frase muy habitual en los establecimientos sanitarios de óptica: “De día veo bien, pero de noche cada vez conduzco peor”.
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día mundial de la visión
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