Llevas meses pesándote cada mañana. Si el número baja, el día es bueno. Si sube, te saltas la comida y te prometes que compensarás ese kilo de más que has ganado en el gimnasio. Por la noche, con hambre y cansada, comes más de lo que querías y te sientes culpable. Si te sientes identificada con este caso, no eres la única. Muchas personas viven así, pendientes de una cifra que nunca parece suficiente.
La trampa del peso ideal: cómo la presión estética perpetúa una guerra contra el propio cuerpo
La brecha de peso y altura entre jóvenes rurales y urbanos se reduce en tres décadas
Los niños y adolescentes que viven en ciudades se han caracterizado históricamente por un mayor crecimiento y desarrollo respecto a las zonas rurales.
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El mes de junio ha llegado y con él las prisas por perder peso. La temporada de querer rebajar peso no tiene nada que ver con la de enero, las persona ahora se lo toman, si cabe, más en serio todavía.

