La vacuna personalizada contra el melanoma administrada junto con inmunoterapia tras la cirugía de un cáncer de alto riesgo reduce un 42% el riesgo de recaída o muerte, según los resultados del ensayo clínico de fase 3 INTerpath-001, presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2026).
La vacuna frente al melanoma, denominada intismerán autógeno, se administró junto con pembrolizumab y se comparó con el tratamiento habitual con pembrolizumab en monoterapia.
El estudio, que incluyó a 1.137 adultos operados de un melanoma cutáneo en estadios IIB-IV, muestra que la combinación puede mejorar el control de la enfermedad después de la cirugía. Los resultados presentados en ESMO 2026 suponen un avance en el desarrollo de vacunas terapéuticas personalizadas, diseñadas para que el sistema inmunitario reconozca las características específicas de cada tumor.
Una vacuna diseñada a partir de cada tumor
Pembrolizumab, un fármaco que bloquea la proteína PD-1 y ayuda al sistema inmunitario a atacar las células cancerosas, es uno de los tratamientos habituales después de la cirugía del melanoma de alto riesgo. Sin embargo, muchos pacientes siguen sufriendo recaídas pese a recibir esta inmunoterapia.
Intismerán adopta un enfoque diferente al de otros tratamientos inmunológicos. Primero, se secuencia el tumor de cada paciente para identificar los neoantígenos, es decir, proteínas anómalas específicas de su cáncer. La vacuna codifica hasta 34 de estos neoantígenos en moléculas de ARN mensajero (ARNm) para ayudar al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas que puedan quedar en el organismo.
En el ensayo, los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: 757 recibieron pembrolizumab combinado con intismerán y 380 recibieron pembrolizumab con un placebo. De este modo, los investigadores pudieron evaluar el beneficio adicional de incorporar la vacuna al tratamiento habitual.
Menos recaídas y metástasis a distancia
Tras una mediana de seguimiento de 24,6 meses, los pacientes que recibieron la combinación con intismerán presentaron un riesgo de recaída o muerte un 42% menor que quienes recibieron únicamente pembrolizumab. A los dos años, el 82,2% de los pacientes tratados con la vacuna seguían vivos y sin recurrencia, frente al 70% del grupo de control.
El beneficio también se observó en la prevención de la propagación de la enfermedad. La combinación redujo un 38% el riesgo de metástasis a distancia o muerte. A los dos años, el 88,5% de los pacientes que recibieron ambos tratamientos seguían vivos y sin metástasis a distancia, frente al 80,2% de quienes recibieron solo inmunoterapia.
Los resultados fueron similares en pacientes con enfermedad de menor y mayor riesgo, lo que apunta a un posible beneficio en distintos perfiles clínicos.
No obstante, los datos de supervivencia global todavía son preliminares. En este análisis no se detectó una diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos en este indicador. Por ello, será necesario prolongar el seguimiento para determinar si la reducción de las recurrencias se traduce en un beneficio en términos de supervivencia.
Efectos adversos generalmente leves y transitorios
La combinación presentó una frecuencia de efectos adversos graves similar a la de la inmunoterapia en monoterapia, aunque algo superior. Los acontecimientos adversos de grado 3 o mayor se registraron en el 23,6% de los pacientes tratados con intismerán y pembrolizumab, frente al 20,3% de quienes recibieron únicamente pembrolizumab.
Entre los efectos secundarios más frecuentes de la combinación con la vacuna figuraron la fiebre, presente en el 52,2% de los pacientes, frente al 8,2% del grupo de control; el dolor en el lugar de la inyección, que afectó al 51% frente al 9,5%; y la fatiga, registrada en el 38,5% frente al 29,7%.
Según los resultados presentados, las reacciones asociadas a las inyecciones de intismerán fueron, por lo general, leves y transitorias.
Un avance en la medicina personalizada contra el cáncer
«Este es el primer ensayo de fase 3 que demuestra que un tratamiento diseñado a partir de la huella dactilar única del propio tumor de cada paciente puede reducir el riesgo de recurrencia o muerte por cáncer», afirma la Dra. Georgina Long, del Melanoma Institute Australia y de la Universidad de Sídney (Australia) y autora principal del estudio. «Esta huella se identifica mediante la secuenciación del tumor y, a partir de ella, se crea un cartel de ‘Se busca’ del cáncer en forma de ARNm, que muestra al sistema inmunitario exactamente qué debe buscar y atacar», añade.
Long también destaca la importancia de estos resultados para los pacientes, aunque reconoce que se necesitan datos de seguimiento a más largo plazo. «Para un paciente, disponer de más tiempo sin melanoma constituye un beneficio importante por sí mismo. Se necesita un seguimiento más prolongado para demostrar si existe un impacto en la supervivencia específica por melanoma y en la supervivencia global, así como para determinar si el beneficio inicial que estamos observando en los distintos estadios y subgrupos se mantiene y qué pacientes son los que más se benefician», subraya.
Próximos pasos: estudiar su utilidad en otros tumores
Por su parte, el Dr. James Larkin, copresidente científico del Congreso ESMO 2026, que no ha participado en el estudio, indica: «Los datos de INTerpath-001 representan un avance importante en el tratamiento adyuvante del melanoma en estadios II y III; la reducción del riesgo de recaída es clínicamente significativa y, en cuanto a los efectos adversos, intismerán en combinación con pembrolizumab presenta un perfil de tolerabilidad muy favorable».
De cara al futuro, Larkin destaca la necesidad de realizar más ensayos para determinar si este enfoque podría beneficiar a pacientes con otros tipos de cáncer. Ya están en marcha ensayos en cáncer de pulmón, vejiga y riñón. El copresidente científico de ESMO 2026 también subraya la diferencia entre tratar un cáncer ya existente y prevenir que aparezca: «Esto es muy diferente de vacunar a personas que no tienen cáncer con el objetivo de reducir el riesgo de que lo desarrollen posteriormente».











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