Con motivo del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, promovido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Grupo de Socorrismo de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) quiere fomentar la conciencia y el activismo ciudadano para evitar el ahogamiento en cualquiera de sus circunstancias.
Como se explica desde la sociedad científica, España cuenta con condiciones muy favorables para el ocio acuático, tanto por la climatología como por sus 8.000 kilómetros de costa, con más de 3.000 playas y 172.000 km de cauces fluviales, además de pantanos habilitados para el baño. Sin embargo, el ahogamiento se sitúa entre las tres primeras causas de muerte no intencional, representando un verdadero problema de salud pública.
En este contexto, el 80 % de los fallecimientos por ahogamiento se concentran en los meses de verano (junio, julio, agosto y septiembre). Asimismo, se estima que en España se registran cada año entre 400 y 600 víctimas mortales por esta causa, aunque las personas atendidas por los servicios de Urgencias pueden multiplicarse por un factor de 3 a 5, lo que eleva la carga total del ahogamiento a entre 1.200 y 2.000 casos al año, con diferentes niveles de gravedad.
Respecto a las edades de las víctimas, en la franja infantil, los niños más pequeños (hasta los 4 años) suelen ahogarse en piscinas, principalmente particulares, debido a la falta de supervisión y durante la sobremesa —entre las 15:00 y las 18:00 horas—. Por su parte, los ahogamientos de jóvenes y adultos suelen ocurrir en espacios naturales como playas, pantanos y ríos.
El ahogamiento es un suceso rápido y silencioso
Recientemente, el grupo de trabajo de SEMES publicó en la Revista Española de Urgencias y Emergencias (REUE) un artículo de divulgación científica titulado Ahogamiento a gritos y otras atrocidades. En él se pone de manifiesto que, en contra de la imagen que se tiene al respecto, el ahogamiento no es un suceso ruidoso ni evidente. «Seguimos esperando que alguien grite socorro cuando se ahoga. Pero es un proceso rápido, silencioso y difícil de detectar, que en la mayoría de los casos transcurre en menos de dos minutos. Lo mismo que tardas en contestar una llamada, cepillarte los dientes o ver un par de post en redes sociales», explica Roberto Barcala, coordinador del grupo SEMES-Socorrismo y autor del artículo. «Si ignoramos esto, contribuimos a retrasos críticos en el rescate y en la activación de los servicios de emergencia», añade.
Barcala también señala que el ahogamiento es prevenible, aunque «es necesario informar a los usuarios sobre los riesgos y desmitificar las falsas creencias en torno a los incidentes acuáticos».
Principales factores de riesgo identificados por SEMES-Socorrismo:
- Falta de supervisión directa en menores, especialmente durante las horas de sobremesa (15:00 a 18:00).
- Conductas de riesgo: uso de móviles mientras se vigila a los niños, baño con bandera roja, consumo de alcohol, saltos desde alturas y alquiler de embarcaciones sin formación adecuada.
- Falsa sensación de seguridad proporcionada por flotadores, manguitos o la creencia errónea de que «todo el mundo sabe nadar».
Cinco consejos para unas vacaciones saludables en entornos acuáticos
- Vigila a los niños de cerca, olvídate del móvil y no confíes en los manguitos. La mejor prevención es la supervisión directa.
- En cualquier actividad náutica, utiliza el chaleco salvavidas.
- Busca playas con vigilancia. Los socorristas te ayudarán a prevenir el ahogamiento.
- Respeta las banderas del mar, por muy experto que seas.
- Si ves a alguien que se está ahogando, alerta a los servicios de socorro y lanza algún elemento de flotación para que la víctima pueda mantenerse a flote.
Además, desde SEMES se insiste en la necesidad de aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) de manera inmediata cuando una persona ahogada no respira. Estas deben mantenerse hasta la llegada de los servicios de emergencias o hasta que la persona se recupere.
El papel clave de la Enfermería en Urgencias y Emergencias
Ante una emergencia tan rápida y silenciosa como el ahogamiento, la especialidad de Enfermería en Urgencias y Emergencias es fundamental. «Las enfermeras/os no solo actuamos en primera línea durante la atención extrahospitalaria o en servicios de urgencias», indica Roberto Barcala, «también somos clave en formación, prevención y educación sanitaria; nuestra preparación específica permite reducir tiempos de respuesta, mejorar la atención inicial y, en muchos casos, marcar la diferencia entre la vida y la muerte».
Más información:
12 preguntas frecuentes sobre ahogamiento y evidencia científica para responderlas












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