Científicos de la Universidad de Queensland (Australia) desarrollan una investigación que tiene como objetivo evitar que los pacientes pediátricos que reciben quimioterapia sientan dolor.
El estudio supone la continuación de la línea de trabajo emprendida por la Dra. Hana Starobova, del Instituto de Biociencia Molecular de la universidad australiana, para aliviar los efectos secundarios de la quimioterapia en niños.
“Aunque los niños tienen una tasa de supervivencia más alta que los adultos después de los tratamientos contra el cáncer, aún pueden sufrir efectos secundarios hasta bien entrada la edad adulta. Un paciente con cáncer de 5 años podría seguir presentando dolor intenso, problemas gastrointestinales o dificultad para caminar 20 años después del tratamiento», explica la Dra. Starobova.
En este sentido, la investigadora indica que existen pocos estudios al respecto en población infantil, «lo cual es un problema, porque no se trata de adultos pequeños: sufren diferentes tipos de cáncer, sus sistemas inmunológicos funcionan de manera diferente y tienen un metabolismo más rápido, lo que afecta la forma en que funcionan los tratamientos; nuestro objetivo es tratar a los niños antes de que ocurra el daño, para que los efectos secundarios se reduzcan drásticamente o no ocurran”.

En su investigación anterior, la Dra. Starobova descubrió que un fármaco antiinflamatorio disminuía sustancialmente el dolor nervioso asociado a un fármaco de quimioterapia sin reducir la eficacia del tratamiento contra el cáncer.
Actualmente, la investigadora de la Universidad de Queensland está analizando cómo medicamentos específicos podrían prevenir una cascada de inflamación causada por fármacos utilizados en quimioterapia que provocan hormigueo y entumecimiento en manos y pies, dolor muscular y debilidad, que hacen que tareas cotidianas como caminar o abrocharse los botones sean un desafío.
Su trabajo se centra en la leucemia linfoblástica aguda, uno de los cánceres más frecuentemente diagnosticados en población infantil. “Estamos estudiando el tratamiento de quimioterapia más comúnmente utilizado en los niños, que es una combinación de medicamentos con elevada toxicidad, pero que deben usarse para tratar el cáncer rápidamente y evitar que se vuelva resistente a los medicamentos”, indica la Dra. Starobova, que desarrolla el trabajo en colaboración con el Queensland Children’s Hospital y el Mater Children’s Hospital de Brisbane, y el Telethon Kids Institute de Perth.
«Espero que, al recibir un tratamiento para reducir los efectos secundarios, estos niños y sus familias tengan una cosa menos de la que preocuparse”, señala la responsable del trabajo.
Fuente: Universidad de Queensland












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