Gastamos el tiempo en vivir, pero ¿qué es vivir? Estamos en un país, en un mundo, sin dirección ni rumbo.

Los políticos hablan de bienestar y el Ministerio de Sanidad permite que los que mueven la vaina de la alimentación se hagan multimillonarios comercializando con productos que el tiempo ha venido a demostrar que son cancerígenos, pero aún así, ahí siguen vendiéndose estos alimentos sin una simple nota que advierta del peligro para la salud y con etiquetas diminutas que no se ven ni llevando una lupa con cincuenta aumentos
¿Qué es vivir? Vivir es llevar una vida sana, una alimentación sana y para ello, el Ministerio de Sanidad debe poner al frente de este departamento de máxima responsabilidad a gente especializada en la materia, gente con conciencia (no tarugos que no saben diferenciar la panceta del solomillo) que lleve a cabo un control, unas inspecciones continuas de todos los alimentos que consumimos y así evitar que el incremento de cánceres cada día sea mayor, que los casos de obesidad cada año se tripliquen y que cada vez salgan más enfermedades, a las que llaman “raras”, incurables o muy difíciles de tratar.
Los nutrientes y la exposición a tóxicos contribuyen, de manera importantísima, al riesgo de padecer algunos cánceres. La nutrición influye en el riesgo de cáncer directamente a través de carcinógenos presentes en los alimentos o directamente como la respuesta hormonal y metabólica al crecimiento y a la obesidad.
El peligro de los ultraprocesados
Cuando los investigadores tocan las campanas para avisar del peligro, aquellos que están pegados al sillón del mando, a los grandes sueldos vitalicios, asoman las bembas por las pantallas de las televisiones, o envían sus manidas y nada creíbles notas de prensa a los medios del desconcierto, prometiendo retirar del mercado los víveres señalados en menos que canta un gallo (serán los kíkeres de los versos del anarquista Durruti, porque varios años después del “annuntíus” ahí siguen a la venta en las estanterías de los supermercados, porque todo es mentira). Como es el caso de las carnes procesadas, ultraprocesados, empanados (no se sabe de qué) y centenares de elaborados basura que acaban convirtiendo a los esbeltos y apolíneos en seres enfermos y con obesidad mórbida. Pero estamos viviendo en una sociedad en la que los gandules suelen nombrar jefes a los que nunca trabajaron (la falta de compromiso es lo que prima) y les importa un comino que la gente muera tirada en los pasillos de los hospitales.
La plata es la férula de nuestro tiempo. Indiferente, se cierne sobre la sociedad y subyuga a todos y a cada uno de los estratos que la componen. Todo es susceptible de ser justipreciado, todo está en venta, todo vale. Pero hay límites y sin lugar a dudas, no todo vale: “Esta España de charanga y pandereta…..que envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora”, que diría Machado.
Riesgo de cáncer
El consumo de alimentos procesados incrementa el riesgo de padecer cáncer. Este es el informe más grande y completo que se ha realizado sobre el tema alimentario y que ha incluido a más 450.000 personas de nueve países europeos y ha analizado la relación de la dieta de 25 tipos diferentes de cáncer. El trabajo concluye que sustituir el 10% y el 20% de ingestas de productos procesados por otros que no lo son reduce el riesgo de sufrir cualquier tipo de cáncer.
El trabajo, que ha contado con la participación del Dr. Aguado del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), centro de investigación en biomedicina creado en el 2004, y del Instituto Catalán de Oncología (ICO), se ha publicado en la revista científica The Lancet Ploanet Health y está considerado como el estudio más amplio y completo que se ha realizado hasta ahora. Como se puede apreciar, esto no es una broma, esto es muy serio.

¿Qué es vivir?
¿Qué es vivir? Vivir es prescindir de innumerables alimentos, es obligar a todos estos ambiciosos sin conciencia a que retiren del mercado todos los productos perjudiciales para la salud del ser humano, como procesados, ahumados, curados con nitrito (el nitrito puede causar grandes dolores de cabeza, vómitos, náuseas, diarreas y grandes dolores abdominales y puede presentar muchos riesgos para la salud). Vivir es dar preferencia a las proteínas vegetales como recomiendan los profesionales, los nutricionistas que planifican una alimentación adecuada, los dietistas y los endocrinos y así evitar que niños con tan solo diez años, adolescentes y jóvenes, tengan cada día mas cuadros (importantes) de colesterol.
¿Qué es vivir? Vivir es comer adecuadamente para poder vivir y no vivir para comer sin control, sin mirar la calidad de las ingestas, como son los conservantes, las cantidades enormes de sal que añaden y que es veneno para el organismo. Si en los colegios e institutos tuvieran como asignatura obligatoria (en lugar de tantas “chochocharlas” a niños pequeños sobre donde está el pene, donde están los testículos, el clítoris, etc.) la educación alimentaria, si les hablaran sobre las consecuencias de las prematuras ingestas de alcohol en los jóvenes y adolescentes, no habría tantas enfermedades como hay en la actualidad, tantos trastornos mentales como hay en este país y en la Europa que tanto presume de estar en el epígrafe del primer mundo, cuando en realidad aún llevamos el taparrabos puesto.
Edulcorantes
Y en esos toques discordantes de cencerro, llegó recientemente el sonido de un nuevo “tolón-tolón” advirtiendo sobre los riesgos y los muchos efectos secundarios de los edulcorantes que se comercializan en España.
Como siempre, acá todo llega demasiado tarde. Hace más de veinte años, en uno de mis viajes a Londres, recuerdo que ya no servían edulcorantes químicos en ninguna cafetería, ni en restaurantes, ni en los hoteles, porque todos habían sido retirados del mercado por el departamento de Sanidad del país, por considerar que eran cancerígenos. Exceptuando la Stevia, que es un producto totalmente natural sustituto del azúcar, el resto de los edulcorantes son perjudiciales.
Dos décadas y media después, llega a España el aviso de que las sacarinas, el aspartamo, acesulfame-K se relacionan con un mayor riesgo de cáncer, que su uso produce cambios en la flora intestinal, lo que supone que el organismo tenga más dificultad para regular los niveles de azúcar en sangre, aumentando el riesgo de padecer obesidad y diabetes. Hay que tener en cuenta que todas las bebidas que llaman refrescantes que tienen como etiquetado reclamo “sin azúcar”, contienen aspartamo (o aspartame) como sustituto.

Aspartamo, sacarina, sacarosa
¿Existe una asociación entre los edulcorantes y el cáncer? Un reciente estudio hecho en Israel concluyó que, lejos de prevenir la diabetes 2, el aspartamo (o aspartame), la sacarina y la sacarosa contribuyen a que la enfermedad se desarrolle.
Todo está en la mente: piensa que puedes y podrás. En mi caso personal, como sobreviviente de cáncer de páncreas (no tengo páncreas, entre otros órganos), desde mi resurrección aprendí a prescindir de azúcares, de sal y de infinidad de productos en mi alimentación diaria y sin ningún tipo de problema (nadie es perfecto excepto el director de orquesta y yo conservaré siempre la batuta de mi nueva vida que…bien merece la pena aprovecharla), sin añoranza y sin frustración.
Como ha sucedido con los procesados y otros muchos alimentos envasados en plásticos, como sucede en este país con demasiada frecuencia, aquellos que deberían tomar una decisión, aquellos que deberían cuidar de nuestra salud, pasan las páginas dando se escriben las tristes historias de los que yacieron sin querer yacer, sin haber leído ni un solo párrafo. Hoy día todo está igual y el género mencionado sigue vendiéndose con total libertad.
Por encima de la vida de los españoles está el enriquecimiento rápido de los políticos y yo les digo: el que no es feliz en su vida proletaria… jamás podrá ser feliz con la riqueza. El tonto y la linde: la linde acaba y el tonto sigue ahí, no le demos vueltas.
En la época del absurdo, la ambición y el culto a la deshonra… todo vale: el CADÁVER SIGUE MURIENDO.












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